16: Recuerdos

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Atsuko Kagari Pov

—¿Estás lista?

Asentí sintiéndome un poco nerviosa. Tendría el control de los recuerdos, pero no quería que viera algo que la molestara más, aunque era un poco inevitable. Necesitaba concentrarme y mostrarle lo que sucedió la noche anterior.

«Entonces... que comiencen los recuerdos».

Primer recuerdo

Mi corazón latía con prisa ante la cercanía de Diana Cavendish. Mis sentimientos estaban a flote y no sabía cómo controlarlos. Me encontraba totalmente enamorada de la rubia que a principios la consideraba como a una rival. Cada sonrisa que se dibujaba en sus labios me hacía sonrojar, aunque no fueran para mí. Desde la distancia causaba esas emociones que no podía controlar.

Ella le sonrío a una de las estudiantes que posiblemente le hubiera hecho una pregunta, pero igualmente causó efecto en mí. En mis manos sujetaba uno de los libros que había tomado prestado de la biblioteca e, inevitablemente lo aprisioné con fuerza contra mi pecho cuando volteaste a verme con esa simpática y sutil sonrisa en sus labios. Sin embargo, rápidamente giré mi cabeza y caminé con prisa hacia el lado contrario tratando de calmar mi latir apresurado.

Pasaron algunos minutos que permanecí sentada en la hierba del patio trasero mientras leía el libro acerca de pociones. Sin darme cuenta te habías aproximado hacia mí. Me llamaste por mi nombre y, nuevamente casi causas que mi corazón dejara de latir. Te reíste y te sentaste a mi lado como las incontables veces que lo hacías cuando me encontraba "estudiando" sola.

Me di de cuenta tiempo después que te gustaba que sonriera. También alegraba saber que no te cansabas de escucharme hablar sobre lo mismo casi todo el tiempo. Era mala en la magia; necesitaba realizar más de cinco veces un hechizo para que saliera bien. Tú me enseñabas como era la pronunciación y yo repetía al compás de tu dulce voz.

Me tenías... enganchada.

Segundo recuerdo

¿Por qué no lo dijiste? ¿Por qué no me dijiste que estabas muriendo? Ahora te veía en una camilla rodeada de varias brujas que intentaban combatir la enfermedad que estaba acabando con tu vida. Me sentía impotente y las lágrimas no habían cesado desde que empeoraste. La profesora Ursula me habían dicho que estarías bien, pero sabía que no era cierto. Verte tras un espejo con una mascarilla que te ayudaba a respirar, me lastimaba; me lastimaba demasiado.

Quería entrar y hacer algo para salvarte, pero mi magia no servía de mucho. Sabía que era una inútil y gracias a ti estaba mejorando. Me dolía pensar que no estarías nunca más a mi lado para crear más de esos hermosos momentos que podríamos recordar en un futuro.

Deseaba ser la persona que estuviera contigo. Llegué a un punto de mis pensamientos que imaginaba una vida completa a tu lado; imaginaba peinar tu sedoso y suave cabello por las noches antes de dormir; imaginaba levantarme por las mañanas y ver tu hermoso rostro adormecido. Si sucediera, acariciaría cada mechón de tu cabello, besaría cada parte de tu rostro hasta que despertaras con esa sensación que deseaba trasmitirte siempre.

Luego de horas que estuviste dentro luchando por mantenerte despierta, me dejaron entrar. Ursula me miró con preocupación y tristeza. Me aconsejó que fuera fuerte, y que ella estaría conmigo. Agradecí cada una de sus palabras e ingresé. Mis piernas temblaban y mis manos igual. Las acaricié intentando calmar esa sensación de miedo y frialdad.

No había nadie en la habitación, nuestras amigas decidieron que entrara primero y hablara en esos pocos minutos que tenías conmigo. Al verte con tus parpados cerrados y examinar tu piel pálida y dócil, mis ojos ardieron, un nudo se formó en mi garganta y unas ganas de suplicar por tu vida me entraron de repente. Quería hablar con las nueve brujas para que no te fueras, pero, ¿Cómo? La última vez que se habían hecho presente fue hace un año.

Reencarnación (Diakko♥)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora