13: Suceso repentino

747 92 60
                                        

Atsuko Kagari Pov

Encontrarme en una fiesta de negocios llevada a cabo en una playa por invitación de la persona que se ofreció a hacer mi patente, era... aburrido, pero hermoso. No conocía a la mayoría de las personas que se hallaban disfrutando de las distintas comidas ambientadas con el lugar mientras hablaban entre sí.

Habían varias chozas de bambú; varios hombres profesionales en la cocina y mujeres que se encargaban de repartir en bandejas de madera diferentes con una vestimenta hawaiana que les lucía bastante bien, unos cocteles con sombrillas.

En mi caso cargaba un ropaje simple que consistía en un pantalón largo de color crema y una camisa blanca holgada con cuello en forma de uve. Mis zapatos que eran de plataforma baja y de color negro fueron retirados apenas llegué al sitio. Los que cuidan la entrada me ofrecieron unas chanclas marrones de mi talla debido a que estaría la mayor parte del tiempo en la arena.

Era de noche y el sitio se hallaba alumbrado por diferentes luces neones de color violeta y lámparas amarillas que estaban colgadas en varios hilos. A la lejanía se encontraba una mesa de estar con varios asientos amueblados y una mesa de madera. La comida venía en diferentes diseños espectaculares.

Los sándwiches tenían forma de croissant con unos ojitos sujetados por palillos que podías retirar con facilidad. Dentro tenía lechuga, queso y jamón. Y su apariencia se asemejaba a la de un cangrejo muy tierno.

Si deseabas helado, te entregarían un cubo que eran utilizados por los niños para construir sencillos castillos de arenas; llegaba su respectiva pala para que lograras comerlo. Sin embargo, esos ''juguetes'' no eran iguales a los que uno compraba en una tienda. Parecían más elaborados, ya que la pala era pequeña como una cuchara y el cubo igual que el tamaño de un vaso.

Otras cosas serían: Batidos totalmente bebibles dentro de una piña, pedazos de cocos con frutas, bebidas en copas con flores como decorativo, trozos de sandias con forma triangular que podías agarrar con ayuda de unas paletitas de maderas que estaban incrustadas en la parte inferior.

Habían variedad de cosas comestibles. En una mesa cerca de mi ubicación, encontraban platos de vidrios transparentes con forma de peces que contenían mariscos.

En mis manos sujetaba un recipiente de un coco con una palmera dentro y una pajilla para absorber el poco líquido que contenía, puesto que, ya me lo había bebido casi todo.

Había estado en esa fiesta desde hace treinta minutos y ya quería irme. Aunque el ambiente fuera hermoso y lujoso, todas las personas que se hallaban se conocían y, posiblemente hablaban de cómo iba su vida en los negocios.

En mi caso todavía no tenía el mío. Apenas mis ideas estaban siendo realizadas por un personal que fue buscado por mi actual patente. Todos los miércoles necesitaba viajar a la capital para revisar que los productos estuvieran realizándose como se debía, y que no tuvieran alguna falla a la hora de entregarlos a su comprador.

Hace un mes se había hecho una pequeña promoción en vivo con una modelo que escogieron. Habíamos estado recibiendo muchos pedidos y poco a poco éstos se estaban realizando con prisa. Seguían pasando los días y los encargos iban en aumento.

Nunca creí que me iría tan bien en el primer día de la publicidad. Me encontraba preparada para aceptar varias bajas, sin embargo, todo avanzaba a su curso. «Supongo».

La persona que me había estado ayudando hasta ahora, era un hombre de aproximadamente cuarenta años. Era carismático y agradable. Su cabello era azul y sus ojos de color verde. Por el momento no me había disgustado nada de él, pero no por eso pensaba bajar la guardia.

Reencarnación (Diakko♥)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora