¿Alianza?

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Ketsueki observó la enorme mansión situada en la montaña, donde residían una familia de mafiosos. Había estado observando los alrededores de la mansión hasta que se hizo de noche y no había tanta seguridad como se esperaría, algo lógico ahora que lo pensaba ya que nadie se animaría a atacar a una familiar de mafiosos, nadie, excepto ella.

Acercandose a la entrada principal sacó su katana y su pistola, la cual estaba recargada y tenía dos cargadores extra en sus bolsillos cortesía de Barin quien por cierto estaba cuidando a la niña.

Fue una decisión difícil el dejar a la niña a cuidado de Barin, pero que otra opción tenía que no sea más arriesgada.

"Oye, quien eres y por qué llevas ésa máscara". Un hombre preguntó pero al ver mejor a la persona que se acercaba a la puerta y ver las armas que portaba sacó una pistola de su bolsillo para disparar.

El hombre no tuvo tiempo de reaccionar cuando la katana de Ketsueki le arrancó la cabeza.

Un disparo resonó de repente asustando a Ketsueki quien detuvo el tiempo justo en el momento en que la bala estaba por golpear su cabeza. Observó a un costado y vío a un hombre escondido detrás de un muro, al parecer había estado tomando una siesta.

No perdió tiempo y se acercó al hombre y le propinó un corte al cuello, el tiempo volvió a la normalidad y el cuerpo del hombre cayó muerto. Otro disparó resonó y está vez Ketsueki lanzó un corte horizontal por arriba de su cabeza.

La katana golpeó la bala y está fue devuelta al sujeto que había disparado. Otra bala fue disparada y Ketsueki salto a un lado al tiempo que otra bala era disparada. Al momento de que sus pies tocaron tierra se tiró al suelo de lado esquivando por poco la bala que alcanzó a cortar mechones de su cabello.

Se levantaba rápidamente mientras más balas eran disparadas hacia ella, corrió pasando el portón y evadiendo una que otra bala hasta que llegó a una zona de árboles donde se cubrió.

Siendo sincera, se había confiado al ver tan pocas personas, y por culpa de eso casi se muere. Menos mal que las armas que habían disparado eran pistolas comunes o seguramente ya tendría alguna herida.

Bien podría controlar el tiempo para salvarse de heridas mortales, pero ya comprobó dos veces que el parar el tiempo no siempre funcionaba.

Sacó su cabeza de cobertura para dar un rápido vistazo, vío con algo de miedo a más de cincuenta personas armadas. Ésto ya era mucho para su gusto y supo que acabaría con una que otra herida.

Las balas no se hicieron esperar y rápidamente volvió a cobertura, sacó su arma y disparó dos balas sin ver. Obviamente no le daría a nadie pero serviría para que se dispersen.

Tal como lo pensó, al momento de disparar todos comenzaron a correr a diferentes coberturas. Ahora le sería más fácil.

Deteniendo el tiempo corrió hacia una de las coberturas, un muro algo pequeño que llevaba a un jardín con una gran estatua, y al momento de llegar vío a tres sujetos que apenas se estaban por cubrir.

Al primero le cortan la cabeza y el tiempo regreso a la normalidad, antes de que el segundo pudiera darse cuenta Ketsueki usó la katana para atravesar su cabeza, al instante apuntó su pistola y el tercero no tuvo tiempo de levantar su arma cuando un disparo se clavó en su cabeza.

Ketsueki rápidamente se colocó en cobertura mientras el cuerpo del tercer sujeto caía al suelo en un sonido sordo. Con cuidado retiro la katana de la cabeza del segundo y tomó un respiro antes de volver a congelar el tiempo y salir corriendo hacia los otros objetivos.

Los mafiosos miraban con horror como sus compañeros comenzaban a caer en cuestión de segundos, las balas volaban hacia la azabache pero ninguna le daba.

A Certain Time ControllerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora