tmp 2: capitulo 11

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Mikoto silbó asombrada cuando vió a Ketsueki quién se había cortado el cabello, un corte similar al estilo hime, con la diferencia de que era menos llamativo y que había cortado todo el cabello hasta la altura de los hombros.

Sus ojos rojos parecían haber disminuido su intensidad, pero eso sólo sirvió para infundir más temor.

Trás aquella reunión Mikoto decidió seguir a su amiga, habían salido a comer y hablaron de varias cosas sin sentido, como en aquellos viejos tiempos, cuando apenas se conocían.

Y sin embargo, parecía como si apenas se conocieran, Ketsueki seguía siendo un misterio a pesar de haber revelado muchas cosas de ella.

"¿Que tal me queda?". La pregunta saco a Mikoto de sus pensamientos, y levantándose de la banca dónde estuvo sentada en espera de que su amiga salga de la peluquería se acercó a ella.

Dibujo una pequeña sonrisa y cuando sus rostros estuvieron lo suficientemente cerca.

Mikoto se percato que Yuro era un poco más alta que ella, y parecía que crecería más, fue un golpe a su autoestima pero lo superó fácilmente al ver qué la azabache era más tímida que ella.

"Te queda genial". Halago separándose de una sonrojada Ketsueki, parecía algo decepcionada pero la castaña quería verla suplicando por un beso.

"¿Ahora que hacemos?". La azabache llevo un dedo a su mentón y lo golpeó un par de veces, una manera graciosa de hacer ver qué estaba pensando.

"No lo sé, según escuché de Kuroko te la pasas más tiempo en el hospital que en la escuela, que tal si vamos a pasear por hay". Mikoto simplemente asintió, algo avergonzada por la verdad en ésas palabras.

Desde que se encontró con esos magos por primera vez, había estado faltando mucho, rara vez encontraba tiempo para ir o simplemente terminaba en el hospital a punto de morir.

Tendría que disculparse con sus padres por preocuparlos, había recibido varias llamadas de ellos cuando se enteraron de su estado pero los calmó diciendo que estaba bien, obviamente no fue tan sencillo pero no entraría en detalles.

La caminata a la escuela fue calmada, y algo silenciosa, algo que Ketsueki apreciaba, el silencio siempre fue la mejor manera de apreciar la belleza de una persona.

Lo que hacía ahora, Ketsueki observaba discretamente a Mikoto, ésas facciones afiladas que le hacían ver cómo alguien agresiva, pero a la vez le daban un aire inocente, esos ojos grandes y llamativos que infundian respeto y su apariencia en general sólo le hacían lucir genial.

El hecho de que llevará una camisa negra aflojada tampoco ayudaba a menguar su atractivo, si Ketsueki intentará levantar más su cabeza estaba segura que podría ver sus pechos... No era una mala idea.

"Llegamos". Mikoto informó con una ligera sonrisa, una pequeña sensación de nostalgia la invadió mientras caminaba por el patio, feliz por tener a su lado a Ketsueki.

Uno de sus más grandes anhelos fue pasear con Ketsueki en los patios de la academia, por los pasillos y comer juntás en la azotea.

Hubiese deseado que eso ocurriera, lástima que las cosas terminarán así, por lo menos después de la guerra todo volvería a la normalidad y Ketsueki asistiría a Tokiwadai como debió ser desde un principio.

Un pensamiento equivocado que tuvo en ése momento, si Ketsueki escuchará eso simplemente reiría, después de la guerra ella tenía dos opciones, ser arrestada o marcharse del país. Todavía era la responsable de que la guerra hubiese comenzado y dudaba mucho que los altos mandos fueran lo suficientemente piadosos como para perdonarla y quitarle los cargos.

A Certain Time ControllerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora