No Te Dejaré Sola

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- No quisiera irme, pero, no hay más que hacer, mi casa está muy lejos, es mucho pedir si, ¿Me puedo quedar en tu casa?
- Claro que no, tu quédate conmigo.
- Muy bien, hare el papeleo con la recepcionista y nos vamos.

Cuando llegaron a la casa de Camila, Madison no contuvo las lágrimas y empezó a llorar.

- Perdón, es que no dejo de pensar en que esa mujer puede ser Sofía.
- No te preocupes yo entiendo cómo te sientes, sabes que, deberías de bañarte, relajarte y descansar.
- Claro, es lo que hare.
- Mientras te bañas, preparare te, el agua está caliente, relájate. 
- Gracias, Madison.
- No hay de que, lo hago de corazón.

• Madison, se volvió aún más interesante, no creí que fue de tan buen corazón, ella ha sufrido mucho, puede tener lo que quiera y haber cumplido sus sueños, pero no es totalmente feliz, así que no está completa.
Terminado su baño, Madison se dirige al comedor.
- Te prepare un té y ahí hay pay de queso, por si quieres.
- Gracias, Camila. Mañana me dirigiré al hospital, ¿Quieres ir conmigo?
- Claro, no quiero dejarte sola.
- Muy bien.

Al día siguiente, Madison y Camila se fueron al hospital.
- Buenos días, vengo a ver a Sofía Michelle, fue transferida a noche.
- Claro, está en la sala 8 piso 4, llegue con el doctor que la está atendiendo y pregunte por ella.
- Gracias.
Cuando llegaron al piso indicado, vieron al doctor.
- Doctor, ¿Cómo esta Sofía?
- Por el impacto esta inconsciente, pueden verla, pero solo una a la vez.
- Por favor, Camila, iré yo.
- Claro, ve.
- Gracias
Rápidamente, se dirige al cuarto, al entrar, Madison, se da cuenta que la mujer, si era Sofía.
Madison, rompe en llanto.
- Mi Sofía, eres tú, ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste?
No puedo creer, es muy culpa por haberte dejado y ser tan egoísta, por haber perdido todo el lazo de nuestra amistad y tan felices que éramos. Ahora vas a ver que te voy a cuidar, no se me olvida que una vez fuimos las mejores amigas, eras solo tú y yo contra todos y todo, obviamente con los chicos, pero, nosotras teníamos un lazo más unido y único, donde sentíamos que nadie nos podía vencer, porque juntas éramos imparable, ¿recuerdas la vez que fuimos a una plaza? Ese día fue maravilloso.

- Es la primera vez que vengo a una plaza con una amiga.
- No te creo.
- De verdad, siempre he ido sola, con mi familia o con los babosos que se dicen ser nuestros amigos, pero, con una amiga, jamás, eres mi amiga, ¿cierto?
- No… eres mi mejor amiga, para mí, eres eso, mi mano derecha.
- Me asustaste, mensa, que lindo es pasar este rato, somos imparables.

Ese día, decidimos comprar una outfit igual, llevábamos, una blusa blanca, con una chamarra de mezclilla, con un short de mezclilla, botines negros, nos agarramos el cabello y nos pusimos un moño negro. Eres muy blanca y de ojos azules, por lo que ese outfit resaltaba tu belleza, así que la gente nos miraba mucho.
- Eres el centro de atención, Sofía.
- Claro que no.
- Como no, con ese cuerpazo y esa hermosa carita, nadie se resiste ni a mirar.
- ¡Ay! Pues tú también eres muy linda.
- Gracias. Es tan agradable pasar el rato contigo, que, de verdad, pido que se vuelvan a repetir.
Ese día, un chico se acero contigo y te dijo lo bonita que eras, tú le dijiste que tenías novia y fue muy graciosa su reacción.
- Hola, hermosa, con todo respeto, que linda te ves, amiga.
- Gracias.
- Amiga, ¿Tienes novio?
- No, tengo novia, la chica a mi lado lo es.
- ¡Oh! Perdón.
En seguida se fue y nos empezamos a reír.
Madison no aguanto y empezó a llorar.
- Lo siento, de verdad, siento mucho lo que ocurrió con nosotras, todo es mi culpa, lamento haberte dejado sola cuando más me necesitabas, que haya sido una egoísta y no haber estado en tus momentos más difíciles, creí que era yo quien sufría mas. Quédate conmigo, prometo cuidarte, ya sé que no lo hice en su momento, que te abandoné, tuviste razón, no te acercabas a mí por el miedo de quitarte lo que más amabas y te falle.
En ese momento, Sofía hizo un movimiento con la mano.

Llora por mí Donde viven las historias. Descúbrelo ahora