Cap. 6 Nuestro Error

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Madison: Están perdiendo la cabeza, esto no se trata de apoyarlos, es de hacerlos entender.
Sofía: No quiero que me dejen de hablar ni nada, hemos estado muy distanciados, no quiero que esto se acabe.
Madison: Basta, hagan lo que quieran, a mí no me metan.
Evelyn: Yo sé que se nos cayeron las palabras y la dignidad, pero, Sofía tiene razón.
Madison: Bien, hagamos una cosa, les daremos un mes, si todo funciona y va bien, le continuamos, si no, nos olvidamos de todo y que todo siga a la normalidad, ¿Bien?
Evelyn: Me parece buena idea, arriesgada, pero, hagámoslo.
Sofía: Tengo miedo, pero, me agrada eso.

Rápidamente, fuimos con los chicos y les dijimos de lo que ocurría y de lo que pasaba, se pusieron felices y accedieron, al momento, Joshua nos llevó con Natalia y su hermano, así que empezamos a hablar sobre el negocio. Cuando vi al hermano, me impacto, sentía que imponía mucho, era alto y de voz muy gruesa.

Natalia: Hola, chicos, pasen, bienvenidos. Sabía que iban a aceptar, les presento a mi hermano.
Ricardo: Hola, mucho gusto, soy Ricardo.
Natalia: Ellos son de los que tanto te hable, quieren entrar al negocio.
Ricardo: Perfecto, pues para ir hablando de las compras y ventas, pasen a la sala.

Todos estábamos nerviosos, aunque disimulábamos se nos notaba.

Ricardo: Bueno, pónganse cómodos, ¿Les ofrezco algo? Natalia, ve por unas bebidas, para que se sientan en confianza.
Joshua: ¿Te ayudo?
Ricardo: Que caballeroso, sabía que le convenías a mi hermana, por todo lo que me platico.
Joshua: Gracias.
Ricardo: Mi hermana me platico de cada uno de ustedes, me dieron la confianza suficiente para invitarlos al negocio, verán, yo no lo inicie, claramente hay alguien más arriba que yo, donde esa persona me vende el producto y yo lo vendo al precio que más me conviene, a mí me gustaría que ustedes sean mis socios, donde yo les de producto, ustedes la vendan y nos repartimos las ganancias, ¿Qué les parece?

Alexander: Me parece bien, pero, ¿Por qué no mejor nos vendes el producto? Y nosotros le ponemos otro precio.
Ricardo: Porque yo lo consigo a un precio y seria vendérselo al doble para yo ganar, entonces ustedes no estarían ganando mucho, en cambio, si le hacemos como les digo, ganamos ambos, yo les doy el producto, ustedes lo venden y nos repartimos las ganancias.
Alexis: ¿De cuánto estamos hablando?
Ricardo: De lo que ustedes quieran vender.
Fabián: ¿Te daríamos la mitad?
Ricardo: No, solo el 30%, si ustedes venden, por ejemplo $800 a mí me darían $300 y ustedes se quedan con el resto, ¿Qué opinan?
Alexander: ¿Si le estas ganando?
Natalia: Chicos, no nos haremos tontos, obviamente no los haremos mensos y ustedes mucho menos nos estafaran a nosotros, si los elegimos es porque sabemos que ustedes son listos y son una buena herramienta para el negocio, nos convienen y le ganan más de lo pensado, así ganamos todos.
Ricardo: Por supuesto, aquí todos ganan, ustedes no se preocupen, esto es muy sencillo, entre más seamos, mejor nos ira.

Ricardo era muy manipulador, al igual, que Natalia, sabían cómo jugarla, no son nada tontos, obviamente ellos ganaban más que nosotros, sabían cómo mover sus cartas. No lo pensamos y todos aceptamos.

Ricardo: Perfecto, mañana iré por más mercancía y se las entrego en su tienda.
Evelyn: Este… me quede pensando en esto, no sé si sea una buena idea, pero, lo que podíamos hacer, son brownies, eso les llama más la atención y así no sospechan de nada. 
Ricardo: Así me gusta que piensen, buena idea, pues, aquí los podemos hacer, para que ustedes vayan preparando todo, hacemos unos normales y unos especiales, así ustedes los ofrecen con la gente que saben que les interesa, buena idea.
Natalia: Crean que esto es más fácil de lo que piensan y si piensan así, toda ira bien.

Ricardo era precavido, cuando ve una amenaza, simplemente se deshace de ella, pero, cuando ve una joya, claramente la toma y él, vio en Evelyn una joya.
Saliendo de la casa de Natalia, empezamos a hablar.

Joshua: Amigos, esto va a salir bien, van a ver que saldrá excelente.
Fabián: Ricardo y Natalia me dieron confianza, ahora estoy más seguro de hacerlo.
Naomi: Es pura estrategia, pero, estoy con ustedes.
Alexis: ¿Qué paso contigo, Evelyn? Estabas muy negada y hoy hasta diste una idea.
Evelyn: ¿Qué más hacia?  Si vamos hacer las cosas, las haremos bien, no hay de otra.
Alexander: Tienes razón, esa es la actitud que uno tiene que tomar.
Naomi: Sigo en contra, pero, no hay de otra, tienen razón.

Al día siguiente, Ricardo y Natalia llegaron a la tienda con los brownies, estábamos sumamente nerviosos, pero, disimulábamos.

Ricardo: Listo, está todo preparado, son 20 brownies, iniciaremos con pocos para ver cómo reacciona la gente, obviamente más de uno comprara son 15 especiales y 5 normales, los pueden vender a unos $25 cada uno, es poco, pero iniciaremos así, para ver como pegan.
Natalia: No tienen mucha, pero, si la suficiente para pasar el rato, ya saben.
Ricardo: Apuesto lo que sea, a que se les venden entre hoy y mañana, de volada.
Alexander: ¿Algún consejo que nos puedan dar?
Ricardo: Promociónelos, si vienen a comprar cualquier cosa, díganles que venden los brownies para otra cosa y hagan bromas o no es necesario que los promocionen, simplemente, si preguntan por ellos, hagan bromas y den confianza, hasta decirles la verdad, pero, vean con quienes tratan.
Natalia: Desde que entren, luego, luego, se puede ver a quien le puede interesar y a quien no, por lo que, así les ira bien.
Ricardo: Bueno, cualquier cosa, nos avisan.
Joshua: Sin problema, ustedes no se preocupen.
Natalia: Amor, yo sé que toda ira de maravilla, les va a ir bien.
Ricardo: Confiamos en ustedes, y sépase que en todo momento tienen que estar tranquilos, ah por cierto, los marcados con rojo son los especiales. 

Después de una hora o dos, más o menos, llego nuestro primer cliente, fue una mujer, se veía muy linda, ojos verdes, cabello largo, falda rosa y blusa blanca, la típica chica fresa. Había comprado unas mascarillas y un jabón para la cara, los brownies los habíamos puesto a lado de la caja, para que estuvieran a la vista de la gente.

- ¿Cuánto va hacer?
Naomi: $150
- ¿Qué tal están los brownies?
Naomi: La verdad, muy buenos, con chispas de chocolate.
- Jajajaja, con chispas, a mí se me antoja mejor uno especial, ya sabes.
Naomi: Aquí entre nos, tenemos especiales.
- No manches, ¿En cuánto?
Naomi: En $25, demasiado buenos.
- Perfecto, me llevare uno, si es tan especial, como dices, no dudes que aquí, me tendrás seguido.
Naomi: Por supuesto, no te arrepentirás.
- Excelente, mañana vendré y te digo que tal.
Naomi: Te esperamos, gracias.

Joshua: No manches, eso fue más fácil de lo que pensé.
Alexander: Así, se puede llegar más rápido a los clientes.
Fabián: Creo que, si vamos a poder venderlos todos, hoy.

Ese día si los vendimos todos, hasta los normales, tuvimos mucha suerte, ya cuando fuimos a cerrar, llegaron Ricardo y Natalia.
Ricardo: Hola, chicos, ¿Cómo les fue?
Joshua: De maravilla, vendimos todos.
Ricardo: Perfecto, se los dije, ¿Tuvieron algún problema?
Joshua: Ninguno.
Natalia: Amor, lo sabía, va el primer día y todo salió bien.
Ricardo: Eso significa que ganaron $500, así que, mañana les daremos el doble de brownies y así será cada día, hasta el final del mes y hacemos cuentas, ¿va?
Fabián: ¿Cómo será eso?
Santiago: Pon atención, me supongo que estaremos guardando el dinero de los brownies, hasta el fin de mes y así, hacemos cuentas, pero, ellos nos darán los brownies cada día.
Ricardo: Exactamente, así siento que se dan mejor las cuentas y así para yo ir por mas mercancía.
Fabián: Pues excelente y así podemos agarrar más gente, perfecto.

- Y así fue como inicio todo, ¿Quieres que continúe?
- Ya es tarde, pero, quiero saber más.
- Puedes quedarte a dormir.
- ¿Y Sofía?
- Te puedo dar mi habitación y yo puedo dormir en la sala, sin problema.
- Gracias, sería lo mejor.
- De hecho, déjame ver si le hace falta algo.

• Madison se dirige a la habitación de Sofía.

- Hola, Sofí. ¿Te hace falta algo?
- Para nada, todo bien, gracias.
- Se quedará a dormir una amiga, es una conductora de un programa de televisión, me está dando una entrevista, pero, la plática se a largo.
- No preguntare de que es la entrevista, me imagino.
- Nunca di mi versión.
- No te estoy juzgando, estas en todo tu derecho, solo que después de tiempo, es raro volver a revivir eso.
- Lo sé, pero, por una parte, me gusto hacer eso.
- Te entiendo, todos te tacharon de la mala, hasta te llegaron a odiar, era tu tiempo para decir tu verdad, sin embargo, ¿Por qué hasta ahora?
- Pues vi mi oportunidad, se me hizo una buena idea.
- Está bien, ya era tu turno.
- Bueno, te dejo, cualquier cosa, avísame.
- Claro, gracias.

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