capitulo: 21

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MI ÁNGEL GUARDIÁN: CAPÍTULO: 21

No quiero perderte

Una youkai de cabello azabache luchaba contra la dama de los vientos, al mismo tiempo que trataba de que sus almas no salieran de su cuerpo, estaba extenuada, mas sabía que debía terminar con esto pronto, su opción era acabar con Kanna primero ya que era quien más energía le quitaba al tratar de apoderarse de su alma. Se giró y lanzó un ataque con su espada destrozando en mil pedazos el espejo de Kanna y purificándola en el proceso.

Kagura, queriendo aprovechar ese momento de distracción de la youkai, se decidió a atacarla para así acabar con ella. Le haría sentir a Sesshomaru el dolor que ella sintió por su rechazo, esto ya no era porque él la amara, era porque su orgullo le pedía cobrar venganza por la humillación recibida; ella le amaba con un amor enfermizo que prefería verlo muerto antes que con otra.

-Ryuuha no Mai- (N/A: Danza del dragón) gritó Kagura, al instante tornados de viento se cernieron sobre una agotada Kagome, Kagura al no ver a la youkai pensó que la había derrotado y sonrió arrogante

-¡Rayo celestial!- se escuchó decir a Kagome mientras que un rayo de energía purificadora deshacía el ataque de Kagura y al estar esta desprevenida empezaba a ser purificada por el ataque

-¡Maldita!- fue lo último que alcanzó a decir Kagura antes de desaparecer, Kagome cayó al suelo de rodillas, agotada por el esfuerzo

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Sesshomaru giró la mirada hacia donde escuchó el grito de su mujer, para ver como ella derrotaba a la domadora de los vientos, luego vio como caía al suelo agotada, él bloqueó un ataque de Hakudoshi, y luego se tensó al ver que Naraku, con una apariencia más parecida a la de un youkai aparecía frente a Kagome; debía haber absorbido a un youkai poderoso, se dijo, pero no pensó mucho en ello, con un ataque certero se deshizo de Hakudoshi y sin mirar atrás, corrió a proteger a su mujer y a su cachorro, ya que Naraku planeaba atravesarla con uno de sus tentáculos

Kagome estaba tan absorta y agotada (N/A: no olviden q Kag está embarazada), que no se dio cuenta del peligro que corría ni de la presencia de Naraku hasta que fue demasiado tarde, sólo alcanzó a escuchar el sonido de algo romperse y ver la sangre manchar el suelo frente a ella. Alzó la vista contrariada y lo que vio hizo que algo dentro de su ser se rompiera, frente a ella, siendo atravesado por un tentáculo de Naraku y con un hilillo de sangre corriendo por la comisura de sus labios estaba su macho, Sesshomaru. La sangre manaba de su pecho con rapidez y si no era atendido pronto, por muy poderoso que fuera moriría. Aun con la reciente herida, Sesshomaru usó sus garras para extraer el tentáculo de su cuerpo y lanzó un ataque con su espada, haciendo retroceder a Naraku, para luego caer de rodillas al suelo haciendo uso de su espada para sostenerse, esa herida era sin duda la más grave que había tenido en mucho tiempo. Sintió que unos delicados brazos lo rodeaban y luego percibió el aroma de su hembra.

-¡Maldito seas Naraku!- dijo Kagome mirando al villano que sonreía burlonamente, disfrutando del dolor de la youkai y más aun al saber que si Sesshomaru moría como él planeaba, Kagome pronto lo haría, pues los youkais emparejados no aguantaban mucho tiempo vivos luego de la muerte de sus parejas. Naraku aprovechó que Kagome estaba fuera de la pelea y se encaminó a enfrentarse con el resto del grupo, total, sus dos oponentes más poderosos estaban fuera, se dijo.

-No… llores-dijo el youkai entrecortadamente, limpiando con su mano una traviesa lágrima de la azabache- yo sabía las consecuencias de recibir ese ataque y lo hice porque los amo- dijo rozando su vientre- y…si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría, de eso no te quepa duda-finalizó con una sonrisa débil

-¡No me dejes! ¡No puedes dejarnos!- lloraba la azabache al ver que Sesshomaru había cerrado sus ojos. Sesshomaru quería decirle que la escuchaba, que lo disculpara por hacerla llorar, pero era como si hubiese perdido el mando de su cuerpo, sintió como Kagome se movía y como alguien tomaba su lugar, reconoció débilmente el olor de su madre y una caricia en su cabello al tiempo que una lágrima caía en su frente fue todo lo que sintió antes de que todo se volviera oscuridad.

mi ángel guardiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora