Capítulo 3

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POV AMITY

Soy Amity Blight, la hija menor de los reyes del reino del Cuervo Blanco y la futura reina de dicho reino. Mis padres me han educado desde bien pequeña para prepararme para que yo sea la reina y ocupe su lugar. Tengo 14 años, y eso significa que deberé de asistir a la academia Hexside, a la cual asisten mis hermanos desde hace 1 año y el objetivo de esto es convertirme en la heredera perfecta para nuestro reino.

Lo normal es que sean los primogénitos los que ocupen el lugar de sus padres, por lo que mis hermanos serían los encargados de esto. Pero son un desastre, irresponsables, inmaduros y no saben honrar a la familia de la forma apropiada, o al menos eso es lo que dice mi madre, así que me toca hacerlo a mí.

Mi madre siempre me ha enseñado a qué debo ser la mejor en todo lo que hago, juntarme solo con la gente más poderosa y no mostrar debilidad ante los súbditos, ya que el no hacer esto solo traería deshonra a nuestro apellido y al reino en su totalidad. Por lo que nunca me dejó relacionarme con la gente que yo considerara, si no con los hijos de las familias más poderosas de nuestro reino.

Este aspecto no me molestaba del todo, por qué no tuve oportunidad de conocer a alguien por mi cuenta. Nunca pude disfrutar de una niñez normal y tampoco sabía lo que era tener amigos de verdad o que tus padres te dieran cariño y amor, ya que bajo su punto de vista, las muestras de afecto eran un signo de debilidad y de flaqueza. Al igual que nunca me permitieron jugar, mi única tarea era estudiar y honrar a la familia lo mejor que pudiera para ser digna del trono. Me enseñaron a no mostrar mis sentimientos, acatar órdenes por el bien del reino y sobretodo a odiar al reino vecino: el reino del Búho.

A mí nunca me parecieron tan malos como mis padres los pintaban. Desde mi cuarto podía apreciarse un poco el reino vecino y me pareció muy colorido y bonito, un paraíso. Pero mis padres siempre me decían que la gente de allí era descarada, temeraria, horrible y sobretodo inferiores a nosotros. Yo realmente no lo pensaba así, pero supongo que con el paso del tiempo acabe autoconvenciendome de ello y acabé por borrar a la Amity que pensaba inocentemente de todo, para sustituirla por una Amity sin sentimientos y fría con la gente que la rodea.

El día en que debía asistir a Hexside me levanté temprano como de costumbre, me duché, me vestí, cogí mis maletas y las dejé en la puerta. A continuación, me fui hacia la cocina para tomarme el desayuno. Eran las 6:00 de la mañana y para llegar a tiempo debíamos salir como muy tarde a las 6:30, por qué con el coche de mis hermanos tardabamos una 1h en llegar allí.

Cuando bajé vi que mi padre estaba leyendo un libro de política y empresas y mi madre estaba cocinando, cuando llegué él me miró, me dio los buenos días de forma más o menos cariñosa.

Alador: Bueno días hija-Dijo mientras leía su libro. Su mirada no era muy cariñosa que digamos pero yo ya estaba acostumbrada a ello.

Amity: Buenos días padre, buenos días madre -Respondí mientras me sentaba en la mesa.

Odalia: Buenos días Amity ¿sabes dónde están tus hermanos?-Preguntó sin levantar la vista del cocina.

Amity: No madre, supongo que estarán en su cuarto.-Respondí sin muchas ganas.

Odalia: Ve a buscarlos y diles que bajen enseguida, ya casi es hora de que os vayáis para llegar a tiempo a Hexside.-Ordenó mi madre sin mirarme.

No me quedo otra que obecederla, sabía que el no hacerlo sería peor.

Amity: Enseguida madre.-Volví a subir las escaleras en busca de mis hermanos. Siempre me ha molestado el hecho de que ellos fueran tan inmaduros y pesados. Desde que tenía uso de razón, han estado haciéndome bromas pesadas cada cual más elaborada y ridículamente molesta.

UN AMOR PROHIBIDO ||LUMITY||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora