La tarde se baso en películas, lluvia y un poco de estudio. Yo tenia mas que claro que debía tener una buena calificación pero me desconcentraba al ver a Laura a mi lado leyendo. Se veía tan atractivo con sus lentes ópticos con marro negro y su ceño fruncido. Totalmente atractivo. Agarre mi telefono y le tome una foto pero no se percato. Laura era encantadora.
Bruce salió corriendo mientras llevaba uni de sus juguetes entre sus dientes, Laura se giro y abrio sus brazos dispuestos a jugar con ella, para mi fue imposible no sonreír al mirarlos.
-¡VAMOS BRUCE!-exclamo Laura-¡Ven aquí!- Bruce giraba como loco y corría por la sala de estar. Comencé a reír. Laura intentaba quitarle el juguete pero Bruce corría desenfrenadamente. Era una escena muy cómica. Nos quedamos jugando un rato mientras nuestras risas inundaban el lugar. Ver a Laura jugar como una niña me hizo querer descubrir tantas cosas sobre ella. Su sonrisa se extendía y su bella risa contagiaba sin planearlo. Pedimos una pizza y nos sentamos en mi cama, mirándonos con diversión mientras un hilo de queso derretido se extendía en mi boca. En aquellos momentos, yo olvidaba por completo que ella era mi profesora y en minutos me intimidaba porque si todo debía terminar en algún momento, tendría que verla en clases y actuar totalmente normal. Eso seria un poco difícil. Laura me miro y sonreí -¿que piensas?-pregunto y suspire.
-En lo deliciosa que esta la pizza?-hable y asintio. Tenia que mentir.
-¡Eso es cierto!-exclamo y reímos. Luego de comer y cepillar nuestros dientes, nos acomodamos en mi cama con el sonido de la lluvia y nuestros cuerpos muy juntos. Su perfume estaba deleitándome de una manera única y nuestras manos juntas causaban mil cosas en el abdomen. Deslice mi mano por su clavícula bajo su intensa mirada. El ambiente estaba perfecto y sentíamos que nada podia arruinarlo. Era mi profesora. Mi profesora estaba mirándome fijamente con sus labios juntos y sus dedos acariciando mi mejilla con suavidad. Me sorprendía como tofo era tan especial y discreto.
-¿Te gusta la lluvia?-pregunte con curiosidad y sonrió.
-Mucho-respondió -siempre y cuando pueda beber té y estar abrigada- se acerco mas y reí-¿que hay de ti?-pregunto.
-Me gusta pero no demasiado- respondí y asintio.
-La lluvia es mas grandiosa cuando puedes hacer esto-dijo sin quitarme los ojos de encima mientras se posaba sobre mi cuerpo. Su nariz rozaba la mía con suavidad y mi boca se abrio para soltar un leve suspiro- __-susurro.
-¿Si?-pregunte con amabas manos en sus suaves mejillas.
-¿Tienes idea de lo que has causado?-pregunto mirándome con sus brillantes ojos llenos de misterio. Negue con cabeza y me dedico una sonrisa- has causado que al entrar al salón de clases te busque, que sonría complacida cuando llegas tarde, que disfruto tu rostro cuando Alexa me habla, que me encanta enseñarte cosas nuevas y saber las historias que guarda esa interesante mente tuya- me quede sin palabras cuando la escuche y no podia asimilarlo.
Habia sido absolutamente tierno.
La mire fijamente a los ojos intentando buscar las palabras precisas y solo habian sonrisas entre nuestros labios.
-No sabia que causaba eso- respondí y ella soltó una risita.
-Por algo estoy aquí- susurro y senti un leve hormigueo en abdomen- estoy segura de que estas buscando una respuesta- reí- deja de pensar y bésame-se acerco- esa es la mejor respuesta que puedes darme-unimos nuestros labios en un dulce beso. Me encantaba su manera de besar y déjame sin aliento, tenia habilidad para todo y eso lo hacia una mujer grandiosa. Cada roce, cada caricia, cada mirada y sonrisa me cegaba de la realidad, me hacia perder el control y olvidar mi alrededor de una manera irreal. Jamás imagine que una profesora me iba a causar aquel efecto tan intenso. A principio de año tenia como propósito tener buenas calificaciones y divertirme, concentrarme en mis estudios y quizás conocer alguien chico o chica en alguna fiesta o en otra universidad pero jamás cruzo por mi cabeza la idea de perderme en los ojos y besos de una de mis profesoras, todo estaba girando alocadamente y me gustaba porque sabia que jamás lo olvidaría. Mirarla sonreír y pense que habian tantas cosas interesantes en su mente me hacían seguir luchando por no alejarme o dejarla ir. Todas las chicas la deseaba de manera superficial, querían tenerla para demostrar superioridad pero no se saben el tiempo de desear aquella grandiosa mente que ella poseía. Casa vez que ella caminaba por los pasillos de la universidad, los ojos de las alumnas la seguían sigilosamente, Alexa siempre trataba de conseguir algo mas y los comentarios de mis compañeras eran halagosas a su físico o forma de hablar pero jamás las habia oído decir ''¿Tendrá algún plato favorito? , ¿le gustaran las cosas dulces?,¿Tendrá hermanos?'' porque además de tener un lindo rostro, poseía una personalidad fantástica y única.
Y yo era la única que podia disfrutarla en secreto.
Y me encantaba.
-Estas pensando mucho-susurro Laura en mi oído- ¿puedo saber?-sonreí ante la ternura.
-estaba pensando en lo épico que es nuestro secreto- me gire para mirarla a los ojos- aunque me gustaría salir de compras o ir al cine sin sentir inseguridad-frunció el ceño-poder invitarte a ver una película que no conozcamos o subirnos a una montaña rusa, a pesar de que las odios pero para divertirnos- sonrió ante mi cometario- pero tenemos una barrera- acaricio mi mejilla. -nos pueden ver- solté un suspiro y me abrazo, dejando mi rostro pegado a su pecho desnudo. Era sentir el cielo.
-Buscaremos una forma de arreglar eso-dijo en voz baja-pero ahora disfrutaremos esto- susurro junto a mi mejilla- luego vemos que hacer- sonreí y la bese con suavidad.
Decidí preparar desayuno para llevarlo a la cama. Luego de recibir una beso de agradecimiento por parte de Laura, nos sentamos a comer mientras veíamos televisión entre risas.
-Detesto ese comercial- exclamo con diversión y reí- es totalmente absurdo- no podia dejar de soltar carcajadas ante sus voz y rostro- ¿Quién habrá sido el idiota que lo invento?-Laura podia ser muy graciosa cuando insultaba o hablaba con ganas de algo.
-Yo detesto varios-burle y reímos.
-Cuando veo las noticias en la mañana....-Laura iba a continuar pero su telefono comenzó a vibrar. Dejo la taza en la bandejita y frunció el ceño frustrado. Se movió para sacar el telefono de la mesita de noche al ver la pantalla apretó su mandíbula molesta- disculpa- dijo antes de ponerse de pie para ir mi sala de estar con el telefono en la oreja ¿Qué le habia pasado? Me quede sentada en la cama con la taza entre mis manos tratando de comprender. Quizás era el director. Decidí bajar un poco el volumen de mi televisor -¿Para que? Claro que no.No estoy en mi casa ahora. Eso no es tu incumbencia Elisa. No es necesario. Estoy ocupada, no puedo hablar ahora y deja de preguntar porfavor. Adiós-senti sus pasos y subí el volumen rápidamente. Lleve una tostada a mi boca y mire la pantalla totalmente desconcentrada por haberme quedado pensando en aquella conversación. Yo sabia que no eran mis asuntos pero me preocupaba un poco.
-¿Todo bien?-pregunte mientras ella caminaba con su ropa interior blanca dejándome sin aliento por unos segundos. Se sentó a mi lado y bebió un sorbo de cafe antes de responderme.
-Perfecto- respondió con una sonrisa. Yo sabia que no era asi pero decidí no estresarme por cosas que no influían en mi vida.
Creo.
Laura se habia ido y me quede toda la tarde lavando mi ropa, escuchando musica, viendo algunos capítulos de mi serie favorita y repasando un poco los textos para el examen. Por momentos recordaba la llamada pero la quitaba rápidamente de mi cabeza haciendo otras cosas. Laura era una caja de misterios totalmente poderosa y grandiosa.
