Capitulo 23

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Ted percuta todos los disparos posibles, hasta que finalmente se deshace de los 15 perseguidores, eliminada la amenaza Eric los conduce hacía la cabaña, en realidad se sabía el camino de memoria. Al llegar a la cabaña deciden que es momento de descansar, son casi las 3 de la mañana, Samantha, Eric y María se abrazan llorando emocionados, María decide interrumpir la conversación para agarrar la mano de Theodore y acercarlo a su abuela

-Abuela, no se han conocido formalmente, te presento a Ted Ferdinand; Ted te presento a mi abuela- 

-Le debemos la vida a usted, joven- reconoció Samantha

-En realidad es un trabajo de todos, de Andy, y de su Chico, Eric. Bien, es hora de descansar, Eric, ¿tienes una tienda o algo así?- preguntó Ted

-Si, tengo una, y les pasaré unas frazadas- dijo Eric a Ted y Andy

-¿Para qué pides una tienda?- preguntó María

-Pues para dormir, solo tienen 2 camas, y André y yo queremos molestar lo menos posible, además no me sentiría cómodo compartiendo cama con... nadie- explicó Theodore, mientras André tomó la tienda y las frazadas de Eric

-Así es, perdón, costumbres neoyorquinas, Ted, hay que dormir un rato- dijo André. Los dos se retiran a afuera de la cabaña, la armaron y colocan las frazadas para recostarse. Ambos se acomodan y se recuestan en la tienda para poder descansar lo que restaba de aquella noche, además Ted no dejaba de pensar en María "¿Habrá sido correcto besarla?... bueno, ya es tarde para olvidarlo..."

El Ángel de Oro: en busca de "El Dorado"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora