Capítulo 2

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Ya han pasado algunas semanas desde que me operaron de los oídos, poco a poco he ido recuperando el poder escuchar cosas, Kai y Senjuro me visitan casi todos los días, es muy amable de su parte, pero Zoé, ella nunca vino a visitarme. Todos los días pensaba en ella, queriendo que me visitará. Pero nunca pasó.

-¡Tal vez esté entrenando! -Me dije a mí mismo para tratar de engañarme y pesar que era eso y no porque me odié.

-¿Quién está entrenando? -Entró Kanae sacándome de mis pensamientos.

-¡¿Eh?! Bueno es... -Me puse rojo.

-¡Ah! No me digas que ya tienes novia Rengoku. -Se acercó a mí.

-B-Bueno no es mi novia exactamente, Ella es mi prometida. -Dije recordando nuestra promesa.

-¡Oh vaya! -Exclamo asombrada, para después cambiar a una expresión de duda. -Me sorprende que siendo tan jóvenes, ya estén penando en casarse.

-Bueno aún no está decidido que nos vamos a casar, su padre dijo que tomaremos la decisión definitiva cuando ella cumpla los diecisiete años, aún faltan dos años, se supone que hoy cumple los 15 y no he podido felicitarla...

-Entiendo, entonces el matrimonio es arreglado, qué triste...

-¡No es lo que parece! Realmente ella puede romper el compromiso cuando cumpla los 17 años, si decide no casarse conmigo, no se hará nada. -Explique.

-¿Y tú? ¿Estás de cuerdo?

-¡Yo estoy bien con lo que ella decida! -Dije tratando de no pensar en el asunto. -La quiero y aceptaré cualquier decisión que tomé.

-Está bien... Bueno alégrate ¡Podrás salir hoy y felicitar a tu amada! -Dijo sonriendo.

-¡¿De verdad?! -Sonreí con toda la felicidad del mundo.

-¡Claro! -Reafirmo. -Pero tomate la medicina primero. -Me entrego un vaso con un líquido espesó y verde.

Lo odiaba esa medicina, cada vez que me era obligado a tomarla desearía no hacerlo, era asquerosa, amarga y babosa.

-¿Tengo que tomarlo señorita Kanae? Ya me siento mejor, creo que estoy bien sin ella. -Dije mirando él basó y luego mirándola a ella.

-Sí, tienes que tomarlo, para que no te enfermes y tengas mucha fuerza, O si no me pondré triste... -Dijo dejando de sonreír a lo último.

-No, no, no. ¡Lo tomaré Kanae! ¡No se ponga triste, por favor! -Tome de un solo trago toda la medicina, al terminar sentí un escalofrío por el mal sabor que tenía y luego le sonreí a Kanae cómo pude.

-¡Increíble! Lo tomaste rápido, qué alegría, Bien podrás irte a medio día ¿Está bien? -Sonrió.

-¡Sí!

-¿Quieres que le diga a tu familia?

-No, así está bien. Yo llegaré solo ¡Gracias! -Hice una reverencia en la cama.

-Está bien, Rengoku. -Me dio una sonrisa y salió de la habitación.

Deseaba verla, ¿Ella se alegrará de verme? Esperaba que sí, realmente un rechazo más podría matarme.

En cuanto el medio día llego, comencé a ponerme mi ropa de cazador, salí de la habitación y fui a la enfermería, donde me revisaron y me dieron más medicina.

-Listo Rengoku, puedes irte. -Me dijo Kanae con una sonrisa.

-¡Muchas gracias, señorita Kanae! -Hice una reverencia y salí de la finca mariposa, camino a la finca Yukijima.

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