Era algo que debía pasar, la muerte de un ser querido no es algo que se pueda sobrellevar fácilmente. Pero cuando has visto morir a tanta gente cerca por cosas aún peores, solo puedes estar agradecido y sentirte tranquilo que fuera por vejez, las lágrimas y los lamentos no faltaron, somos humanos y es inevitable sentirnos mal por esa perdida, pero... Está bien ¿No?
—Heli, Yo-...
—¡Déjame! —Grito el adolescente de 13 años arrodillado frente a la lápida de su madre. —¡Eres una insensible! Ni siquiera... Ni siquiera lloraste en el velorio de mamá.
—Aun así lamento su perdida. —Dije tratando de consolarla a mi pequeño hermano.
—¡Mentirosa! Tú nunca lloras, siempre sonríes y... Y lo odio. Nuestro hermano Kai, Giyuu... Y S-Sanemi... Lloraste con Sanemi. ¿Por qué no lloraste por nuestro hermano y nuestra madre? ¿No te sientes mal?
Lo vi cubrir su rostro mientras sollozaba, deje mi mano en su cabeza para darle suaves caricias.
—Claro que me siento mal, y aunque fueron muertes que tarde o temprano supe que llegarían, me duelen. Pero he aprendido a qué no siempre es necesario llorar, desde que recuerdo he perdido a muchas personas que ame, y me di cuenta de que no tenía sentido enojarme y llenarme de rabia y resentimiento. Heli, eres joven, así que puedes sufrir por esto a tu manera, yo ya estoy bastante vieja, casi cumplo cuarenta en realidad, así que sufro a mi manera.
—Pero... ¿No los extrañas?
—La pregunta ofende. —Bromee, sacándose una mala mirada del menor. —Jum... Lo siento. —Dije apenada. —Claro que los extraño, desde hace tanto tiempo, pero no puedo hacer nada para que regresen. Te daré un concejo que yo necesite hace muchos años. No te amargues lamentando y odiando la muerte de tus seres queridos, todos morimos por muchas cosas y lo único que nos queda a los vivos en vivir y seguir adelante. Ahora no lo entenderás, pero lo harás cuando seas más grande, me lo agradecerás después.
Toque su hombro y me levanté acomodando mi kimono.
—Ahora, levanté. Llevas todo el día aquí y tu padre siento que va a estallar en su casa. Ahora solo te tiene a ti, Senjuro ya tiene hijos de los que preocuparse.
Este volvió a mirar la lápida unos segundos, limpió sus mejillas y se levantó, ambos hicimos una reverencia a la lápida y comenzamos a caminar.
—Sigo pensado que eres una mentirosa. —Bufo.
—Sí, tienes razón. En realidad sí he llorado por todas las muertes, pero solo lo hago a escondidas. Nunca deje esa mala costumbre... —Dijo con ironía. —Pero no estoy enojada, ni lamento sus pérdidas y mucho menos odio al mundo por esto. Solo... Que los primeros meses son dolorosos porque te estás acostumbrando a no sentir sus presencias.
—Sí... —Bajo la cabeza. —Aunque a Sanemi no lo extraño tanto.
Le di un codazo mientras esté reía, contagiándome su risa a mí también.
—Ustedes dos siempre competían por todos, tú eres muy maldadoso con él.
—¿¡Yo!? ¿Qué hay de él? ¡Siempre me golpeaba la cabeza!
—Bueno, tú siempre te burlabas de su mano.
—Tenía ocho años. —Se excusó.
—Claro...
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—Lo siento mucho, espero que esto no sea mucha molestia. —Hizo una reverencia Senjuro.
—No te preocupes, estoy bien. Homura, está de aniversario con su esposo, así que no regresará hasta la próxima semana, no quiero sentirme sola aquí, así que estoy bien cuidando a tus hijos. —Sonreí. —Aunque... No creí que fueran tantos... Oh, y se ven muy... Muy hiperactivos, ja, ja, ja, ja...
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•|Compromiso|•
Fanfiction»Dos familias deciden comprometer a sus dos hijos para así fortalecer sus linajes y que la amistad de los dos padres de familia se fortalezca. Pero para que sus hijos no se sientan obligados a casarse, les dan la opción de tomar la decisión cunado...
