Ring...
Ring...
¡Riing!
¡RIIING!
Estiré mi brazo hasta el despertador ubicado en la mesa de noche a un lado de la cama. Lo apagué y volví a enrollarme en las sábanas.
—Tojuro, despierta. —Entro Miho. —Es hora de levantarse.
—Quiero dormir un poco más... —Hable soñoliento aún debajo de las sábanas.
—Vamos Toju, vamos a llegar tarde a la cita médica. Lamento tomar tus horas libres, cariño, te prometo que podrás dormir todo el fin de semana hasta tarde. —Dijo sentándose en la cama. —Llevaremos a los niños a la escuela y luego iremos al médico.
Me quedé recostado unos segundos y luego me levanté.
—Está bien. —Solté un bostezo. —Pero primero.
La abracé de la cintura, la tumbé sobre la cama y besé sus labios, ella forcejeó un poco mientras se quejaba acerca de tener que terminar el desayuno.
Insistí en que se quedará unos minutos, tampoco podía soltarse de mí agarré, así que termino cediendo. Cuando por fin tuve energía suficiente para levantarme, la solté. Ella corrió en seguida a la cocina con la cara roja, digamos que no solo la estaba abrazando, uno que otro beso por su cuello y rostro se me escaparon, aunque lo hacía solo para molestar a mi tímida y amada esposa.
Era divertido y tierno.
Mientras me levantaba y me alistaba para salir haré un corto resumen. Miho y yo estamos casados hace 18 años, tenemos tres hijos, el mayor tiene dieciséis años, el del medio tiene trece y el menor tiene cuatro años, los tres son varones, es un poco normal que en mi familia siempre nazcan varones, aunque deseó tener alguna vez una niña.
Miho y yo nos conocimos en la universidad, yo estudié para ser profesor de historia y ella para ser abogada. Se podría decir que somos muy felices, al principio tuvimos problemas con nuestra relación, incluso llegamos a terminar un par de veces. Pero al final terminamos casándonos, no quiero decir que es un cuento de hadas, porque sería mentirles, hasta ahora a veces tenemos problemas como cualquier matrimonio, incluso vamos a terapia de pareja, no porque nuestra relación vaya mal, sino porque pensamos que es algo sano y creo que todas las parejas deberían ir en algún momento.
—¿Ya están listo? —Pregunto desde la habitación.
Los cuatro ya estábamos listos, los niños con sus uniformes, maletas y demás, y yo con mi traje y mi maletín.
—Papá, ¿Por qué tengo que esperar? Ya tengo diecisiete años, no es necesario que me lleven.
—Dieciséis. —Corrigió Taoko. —tienes dieciséis.
Ryoku rodó los ojos con fastidio hacia la respuesta de su hermano menor.
—No es como si me fuera solo, siempre me voy con los Hagatsuma o los Kamado. —Se cruzó de brazos apartando la mirada. —¿Que pensaran mis amigos si ven que mis padres me llevan a la escuela como si fuera un niño pequeño? Ya tengo suficiente con que tú ya trabajes en mi escuela.
—Más bien, que pensara Toko ¿No? —Taoko lo miro con una sonrisa burlona. —De seguro pensara que eres un niño de mami y papi, y no pensara que eres el independiente Kyoku Rengoku.
—¿Eh? —Su rostro se puso pálido. —¿¡De que hablas enano!? ¡No es verdad! No es por ella. No me interesa en lo más mínimo.
—¿Ah? ¿Toko? —Pregunte curioso. —¿Toko Agatsuma? Creo que antes le daba clase a ella, Sale este año ¿No? —Tome mi barbilla tratando de recordar. —¿Te gusta ella, Kyoku? Es una chica muy linda e inteligente. ¡Deberías invitarla a salir!
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•|Compromiso|•
Fanfiction»Dos familias deciden comprometer a sus dos hijos para así fortalecer sus linajes y que la amistad de los dos padres de familia se fortalezca. Pero para que sus hijos no se sientan obligados a casarse, les dan la opción de tomar la decisión cunado...
