—Kyo... —Lo llamé en cuanto mi voz pudo salir. —... ¡Ah!...
No me dejo ni hablar, solo daba embestida tras embestida sintiéndolo apretar mi trasero con sus manos.
No sabía cómo habíamos llegado a este punto, solo llevamos dos meses de vivir juntos y esto se ha convertido en un encuentro sexual cada vez más a menudo, pero de alguna manera en parte era mi culpa, al fin y al cabo yo era la que terminaba por pedirle que lo hiciéramos, ¿Y como no hacerlo? El sexo con Kyojuro era increíble, sabía perfectamente donde tocar para encontrar mis puntos sensibles.
Abrí mis ojos al sentirlo correrse dentro de mí por segunda vez, aun así no saco su miembro de mí en ningún momento, ni se detuvo, me estaba llenado más de lo que ya estaba, cuando por fin salió de mí sentí mis piernas temblar mientras aquel líquido viscoso bajaba por mis muslos, abracé la almohada temblando.
Kyojuro acercó su rostro a mi trasero dejando un beso en mí una de mis nalgas, diciendo algo que me avergonzó.
"Mira como quedo tu trasero de rojo"
No respondí a eso, solo cubrí mi rostro con pena.
—¿Quieres dormir? —Preguntó dándome una nalgada para acostarse a mi lado.
Fruncí el ceño mirándolo con algo de enojo.
—¿Cómo quieres que duerma? ¡Ya amaneció hace rato! —Me quejé sentándome en la cama con dificultad.
Solté un quejido al sentir un dolor en mi cadera, comencé a tocar esa zona para hacer que el dolor desapareciera un poco mientras me quejaba mentalmente.
—Lo sé, pero puedes dormir si quieres. —Se acercó a mí abrazándome de la cintura para jalarme y hacer que me acostará en el futón con él. —Podemos dormir juntos por una o dos horas más. —Habló tranquilo cerrando sus ojos.
—No puedo, Kyo. —Dije tratando de levantarme. —Hoy me toca hacer el desayuno, debo levantarme.
—Lo haré yo luego. —Respondió sin soltarme.
—No, ayer tú cocinaste, es mi turno. —Insistí.
Solté un suspiro rindiéndome ante su insistencia, me acosté a su lado abrazándolo.
A pesar de mis quejas y negativas del principio, me quedé dormida junto a él, pero no por mucho tiempo, al rato me levanté con cuidado de no despertarlo. Lo miré dormir por unos segundo y luego solté un suspiro.
—Mierda... —Me quedé al sentir de nuevo dolor en mi cadera. —Tiene una cara que pareciera que no sería capaz de matar a una mosca, pero te coge como un animal. —Murmure para mí, acomodando los platos para poder servir la comida.
—¿Quién te coge como un animal? —Escuche su voz detrás de mí mientras me abrazaba de la cintura. —¡Debiste levantarme para ayudarte a hacer la comida! —Dijo tomando algo de carne con sus dedos índice y pulgar para llevarlo a su boca y comerlo.
—¿¡Ah!? —Sentí mis mejillas ponerse rojas, no podía creer que me escuchara decir esa vulgaridad. —Ya te dije que era mi turno de hacer de comer. —Dije terminando de servir.
—¡Está bien! Pero yo hago la cena. —Se alejó de mí no sin antes dejar un beso en mi mejilla. —Mañana tenemos reunión en la finca del patrón ¿Cierto? —Me ayudó a llevar los platos a la mesa.
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•|Compromiso|•
Fiksi Penggemar»Dos familias deciden comprometer a sus dos hijos para así fortalecer sus linajes y que la amistad de los dos padres de familia se fortalezca. Pero para que sus hijos no se sientan obligados a casarse, les dan la opción de tomar la decisión cunado...
