Capítulo 27

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—Vamos, ataca ¿No quieres la sangre que tanto te gusta? Demonio. —Seguía provocando Sanemi.

La demonio seguía parada frente a él sin moverse, paralizada.

—Iguro, estás presionando demasiado. —Advirtió Shinobu. —No hagas tanta fuerza.

—Solo lo hago porque quiere moverse. —Siguió presionando la espada del menor con su codo.

—Kamado, si respiras mientras tienes los pulmones comprimidos, tus venas estallaran.

—¿Estallan? Eso suena tan llamativo —Exclamo Uzui. —¡Que estallen!

—Uzui ponte serio por una vez... —Dije.

Seguí mirando a la demonio y a Sanemi dentro de la casa, sin duda tiene gran fuerza de voluntad, para un demonio que no ha devorado a nadie en dos años, se resiste muy bien a la sangre de Sanemi.

Mire de reojo al chico en el suelo, estaba haciendo mucha fuerza. ¿De verdad sus venas pueden explotar? Parece que sí. Si lo dice Shinobu, entonces asi es.

—¡Kamado! —Llamo Kochou.

Tanjiro de alguna forma logro romper sus ataduras, Tomioka tomo la mano de Obanai liberando a Kamado.

El joven corrió hasta la orilla de la entrada, sin ir más allá.

—¡Nezuko!

La demonio miro a Sanemi a los ojos por unos segundos, luego los cerro y aparto la mirada con disgusto. Todos nos sorprendimos de aquella reacción, incluso Sanemi quien estaba frente al demonio retrocedió de la sorpresa.

—¿Qué sucede? —Pregunto el patrón a sus hijas. Pues su vista era siega a la situación.

—La demonio aparto la mirada. Shinazugawa la apuñalo dos veces, pero no mordió su brazo sangriento pese a las provocaciones. —Explico una de las menores.

—Esto demuestra que Nezuko no daña a los humanos.

Los ojos rojos de Tanjiro se abrieron de sorpresa. Suspire bajando la cabeza, habrá que dejar vivir al demonio, no estaba muy de acuerdo con eso, no me gustan los demonios, pero tampoco es mi problema si ese chico viaja o no con uno.

—Tanjiro. —El patrón se dirigió al menor. —Esto no significa que todo el mundo vaya a aceptar a Nezuko. Deben seguir demostrando que son capaces de seguir peleando como asesinos de demonios. Que son útiles.

Este lo miro por unos segundos y luego se arrodilló mostrando respeto al patrón. Eso era bueno, ya es un punto a seguir.

—Ve a derrotar a las doce lunas demoníacas para probar tu valía.

Este levanto su cabeza para mirar al patrón.

—Yo... Y Nezuko, Derrotaremos a Kibutsuji Muzan. —Hablo confiado de sí mismo.

—Aún no puede vencerlo. —Sonrió el patrón. —Empieza por una de las doce lunas demoníacas.

—Sí.

El rostro del menor se enrojeció en seguida después de escuchar aquello. Yo y varios de los pilares no pudimos contener la risa ante la inocencia del pelirrojo.

—Los pilares son espadachines muy hábiles. Se fortalecieron a sí mismos superado un entrenamiento muy duro y vencieron a algunas de las doce lunas. Por eso todo el mundo los respeta. Procura dirigirte a ellos de una forma adecuada.

—Sí.

—Sanemi. Obanai. —Los llamo a ambos. —No sean muy crueles con los menores.

—Como usted diga, señor. —Bajo la cabeza Obanai.

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