Capítulo 16

1.4K 134 102
                                        

¿Lo prometes? Prometes que nunca te irás de mi lado. —Sus ojos no dejaban de ver los míos atentamente esperando aquella respuesta tan anhelada.

¡Claro! Lo prometo, jamás me iré de tu lado Solecito. —Dije un beso en sus labios mientras sonreía.

—Gracias, creo que me siento mejor. —Dijo dejando su rostro en mi pecho. —Te amo, Zoé.

—Yo también te amo. —Sonreí acariciando su cabello.

Suspiré sentada en el piso, ya había cumplido con lo que sería mi última misión del año, mamá al final tomó la decisión de no mudarse de regreso a casa, ¿Por qué? Simplemente, no tenía el corazón para dejar solo a Senjuro con su padre.
Supongo que ya no le afecta tanto dejar la casa, eso era bueno.

Pasaron los días, las semanas y muy pronto los meses, siempre estaba al pendiente de que Kai cumpliera bien el rol de pilar mientras yo me tomaba el año sabático, el patrón le daba trabajos simples lo que agradecía.

Uzui venía de visita algunas veces, Shinobu me había un chequeo cada que podía y traía a las niñas para que me hicieran compañía, algo que jamás pensé fue que pasar tiempo con Himejima fuera tan divertido y cómodo, él comenzó a venir seguido cada que terminaba una misión, desde que se enteró de mi embarazo me cuida mucho, además gracias a él me enteró de muchas cosas que pasan entre los pilares, solemos hacer teorías o contarnos "chismes" de ellos, algo que jamás podré entender era el cómo él creía que Shinobu y Tomioka se gustaban, eso era lo más divertido.

Y Sanemi... bueno él...

—Entonces es verdad. —Hablo el albino frente a mí. —Estás embarazada, te ves... peor que siempre.

—Hola Sanemi, yo también te extrañé. —Dije de una forma sarcástica, haciendo caso omiso o sus palabras.

Era verdad, ahora no tenía mucho que hacer, ya no tenía permitido ser cazadora hasta poder dar a luz y como Kyojuro no está casi... nunca en casa, no sé con qué entretenerme, sumándole que ahora se me notaba un poco la barriga.

—Cuando lo escuché la primera vez pensaba que era mentira, pero luego tu hermano te está cubriendo como pilar, Tengen y Rengoku no paran de hablar de ello en las reuniones. —Rodé los ojos con fastidio. —Supongo que... felicidades, Kyojuro es un hombre afortunado, debió saltar en una pata al enterarse.

Aunque me estuviera "felicitando" su rostro no demostraba algo parecido, era más inexpresivo que el mismo Tomioka o Tokito.

—¿Gracias? Y sí, se puso muy feliz con la noticia. —Levante una ceja mirándolo. —Ya que hace un rato que no hablamos, ¿Por qué no te quedas a dormir? Podemos beber algo y conversar.

—Solo me estás invitando porque Rengoku está por fuera y no sabes cuando vuelve ¿Cierto?

—Oh, no puede ser, me has descubierto. —Fingí sorpresa ante lo que dijo. —Es triste que pienses que te invitó a mi casa solo por eso y no porque somos amigos. ¿Te quedarás o no?

Pareció pensarlo por unos segundo para luego asentir.

—Me quedaré.

Se sentó frente a mí, yo me levanté y busqué algo de comer junto a una botella de sake que tenía guardada por ahí antes de saber que estaba embarazada, comenzamos a charlar, Sanemi me contó un poco de lo que ha hecho estos dos meses, definitivamente quería volver rápido a mi trabajo.

—Realmente odio mi vida, pero me sigo aferrando a ella, ustedes ya son felices, los dioses los deben de amarlos. —Recostó su cabeza en mi hombro. —Lo único que he querido es que mi hermano se case y haga una familia, y ni eso los Dioses me cumplen.

•|Compromiso|•Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora