Sentí varios besos en mi rostro que viajaban hasta la comisura de mis labios. Reí al cosquilleo que sentía por mi rostro, aun así, quise corresponder a todas aquellas muestras de afecto que me eran dadas por parte del rubio.
—Te amo. —Dijo sin más sorprendiendo a mi persona. Aquella palabra era algo que nos tomábamos muy serio, no lo decíamos porque sí, lo decíamos pocas veces y esas pocas veces era las más genuinas y sinceras de nuestra vida. —Te amo. Te amo aquí y en mil vidas más. —Beso mis labios.
Mis ojos brillaron ante tal declaración, Kyojuro era alguien realmente cariño, pero ¿Decir ese tipo de cosas? No era tan usual.
—Yo también te amo aquí y en mil- no, en un millón de vidas más. —Dije con una sonrisa de oreja a oreja.
Acaricié sus largos cabellos dorados, ambos nos miramos en un minuto que desee fueran eterno, pues mirar cada parte del rostro de este hombre era lo único que quería en mi vida.
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Abrí mis ojos, me giré y encontré el lado de la cama de Kyojuro vacío, solo y frío. Apreté las sábanas con ganas de llorar.
Ya había pasado dos semanas desde el velorio de Kyojuro, mantuve la compostura en ese momento y ahora trató de hacerlo día a día para que mis hijas estén bien.
No he dormido bien, odio hacerlo, porque resultó soñando con Kyojuro, y odio eso, me hace extrañarlo más. Estoy cansada, deprimida y agotada de todas las formas posibles.
—Vamos Zoé, levántate. —Me dije a mí misma. —Tus hijas despertarán dentro de poco... Solo levántate... —Cerré mis ojos. —¿Por qué es tan difícil? Quizás ahora yo no... Yo no me sentiría tan mal... Esto es solo una maldita pereza. —Dije cubriendo mis ojos con mis manos.
Lágrimas comenzaron a bajar por mis ojos hasta caer en la almohada, humedeciéndola. Con mis manos presioné más mis ojos, tratando de evitar que salieran más lágrimas y así poder calmarme, cosa que logré pero con los minutos.
Me levante del futón, lo doble y guarde las sábanas, aunque debería dejarlas tendidas, de todas forma quizás termine acostándome de nuevo en algún momento.
Comencé a hacer el desayuno para que cuando las niñas despertarán comieran, y no se tardaron mucho, ni siquiera había terminado y ya Homura estaba despierta abrazándose de mi pierna. Sonreí y la Levante en mis brazos.
—Buenos días, cariño. —Bese su mejilla. —¿Cómo dormiste?
—Bien. —Froto sus ojos. —¿Mamá no durmió?
La pregunta me sorprendió, pero traté de tomarla con naturalidad.
—Claro que dormí. ¿Por qué preguntas?
—Tienes negro aquí. —Toco por debajo del ojo: Mis ojeras. —Cuando Mamá no duerme bien, sale negro aquí.
¿Ahora qué le decía? No puedo simplemente decirle que no dormí bien porque siempre que logro cerrar los ojos, terminó soñando con su padre y eso hace que se me quite el sueño.
A veces me preguntaba ¿Por qué sabía tanto? ¿De verdad uno aprende tanto con los libros? ¿Cuándo yo era pequeña aprendía así de rápido? No. Me tenían que explicar todo a detalle para entenderlo, y aun así, yo con Homura nunca le he explicado algo... No mucho.
—Tienes razón. —Sonreí. —Mami no ha podido dormir bien estos días, pero estoy bien. Voy a mejorar.
Ella solo me miró en silencio. La bajé de mis brazos y la dejé que caminara fuera de la cocina. Termine de hacer el desayuno para luego servirlo y arreglar la mesa.
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•|Compromiso|•
Fiksi Penggemar»Dos familias deciden comprometer a sus dos hijos para así fortalecer sus linajes y que la amistad de los dos padres de familia se fortalezca. Pero para que sus hijos no se sientan obligados a casarse, les dan la opción de tomar la decisión cunado...
