Pasaron meses después de todo lo ocurrido de la muerte de Kyojuro, aún duele, pero estoy bien. Ya no lloro, ya no estoy enojada, estoy mucho mejor sin duda.
Mamá regresó a vivir conmigo para ayudarme con las niñas y el bebé, aún sostengo mi labor como pilar del hielo, aunque he pensado en dejarlo. No puedo soportar la idea de que algún día me reencuentre con una luna superior y me asesine por no poder con ella, no quiero que mis hijas pasen por algo así.
—Buenos días, Señorita Yukijima. —Saludo Tanjiro. —Una disculpa por no haber podido venir meses atrás, hemos estado muy ocupados. Pero aquí estamos, cómo se lo prometí. —Sonrió orgulloso de convencer a sus amigos de venir.
Los miré a los tres y luego sonreí, me hice a un lado para dejarlos pasar.
—Adelante. Esta es su casa.
Los tres jóvenes entraron. Cerré la puerta y los seguí, los guie hasta la sala, entablamos una pequeña conversación que Tanjiro e Zenitsu seguían animados, a diferencia de Inosuke que le daba igual.
La conversación acabó cuando Kiyo y Homura entraron a la sala, caminaron hasta dónde mi, Kiyo se escondió detrás de mi tímida ante las miradas de los chicos, mientras que Homura se quedó parada al lado mío mirándolos fijo.
—Ella son mis hijas, Homura y Kiyo. El más pequeño está en otra habitación durmiendo. —Las presente. —Saluden niñas.
Kiyo dio un paso adelante con la cabeza baja y saludo tímidamente. Zenitsu la saludo de una forma animada y ella pareció estar bien, pero cuando lo hizo Tanjiro se regresó corriendo hacia mis brazos con su rostro rojo y apenado.
—Oh, parece que Tanjiro le cae bien. —Dije riendo y acogiéndola en mis brazos.
—Eso parece. —Río.
—¿¡Por qué se parecen tanto al señor Ringyoku!? —Pregunto Inosuke mirando de cerca a Homura, casi que tocando su carita con la máscara de jabalí que traía puesta.
Homura no apartaba la vista de Inosuke, era como una guerra entre esos dos.
—¿Ringyoku? —Pregunte confundida. —¿Quién es?
—Oh, Inosuke no tiene buena memoria con los nombres u apellidos. Se refiere al señor Rengoku. —Explico Tanjiro.
—¡Oh! Entiendo. —Dije sonriendo. —Parece que le causas curiosidad, Inosuke. —Reí. —Cuando algo le gusta o le da curiosidad la mira fijó por unos largos minutos. Me di cuenta de eso porque una vez se puso a mirar a un pequeño hueso de algún animal que murió hace mucho... Ahora recolecta huesos de animales muertos. —Mi risa se volvió más lenta hasta desaparecer. —No puedo decirle que no lo haga, sus ojos brillan cuando encuentra uno, pero aun así, me preguntó por qué no pudo buscar un mejor pasatiempo. —Suspire.
—La entiendo. —Dijo Tanjiro. —Mi madre solía cuidar y recolectar todo tipo de flores, no lo hacía siempre, pero a veces hacia sus jardines hermosos. También tenía un hermano pequeño que coleccionaba piedras. Quizás Homura puede hacer algo creativo con esos huesos.
—A mí también. Pero lo que hace es lavarla y echarla en una caja que no vuelve a abrir hasta encontrar otra. —Suspire. —Quizás cuando sea más grande y abierta conmigo me diga por qué lo hace.
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•|Compromiso|•
Fiksi Penggemar»Dos familias deciden comprometer a sus dos hijos para así fortalecer sus linajes y que la amistad de los dos padres de familia se fortalezca. Pero para que sus hijos no se sientan obligados a casarse, les dan la opción de tomar la decisión cunado...
