Capítulo 13 Getting Better

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No quería irme del departamento de Chris, pero ya era tarde y debía volver a mi casa o mis padres se molestarían. En una mesa enfrente al otro lado del cuarto, vi un brazalete color plata mientras me vestía. Lo sostuve en mis manos, reconocí ese brazalete, Chris lo usaba muy seguido, lo vi cuando llego a mi casa y lo usaba algunos días en la universidad. Pero recién en ese momento pude admirarlo de cerca. Era como un aro color plateado de 2 centímetros de grosor, brillante y sin ningún grabado o inscripción.

—¿Qué es eso en tu espalda? —pregunto Chris mirándome desde la cama. yo me toco mi omoplato, y me acerco hacia Chris, levanté mi cabello y le mostré mi espalda, tenía un tatuaje en mi omoplato de la palabra youngblood, en la espalda con letras cursivas en color negro.

—¿Cómo no me di cuenta de esto antes? —río. El tatuaje era perfectamente visible cuando usaba blusas de tirantes. Nunca lo oculte.

—es que antes no me prestabas atención —me burle haciendo una mueca.

—y una mierda. —me jalo de muevo a la cama y en ella me rodeo con los brazos —no pude dejar de pensar en ti desde que te conocí —escuché eso y cubrí mi rostro con mis manos para evitar que Chris viera mi sonrisa y mis mejillas rojas. Solo podía reírme. En ese departamento estaba demasiado cómoda, sentía que pertenecía ahí a su lado.

—¿por qué youngblood? —preguntó.

—porque me gusta el significado y el concepto de ser sangre joven, y tenerlo en mi piel para siempre, sabes ¿no? Y porque me gusta mucho esa canción —respondí soltando una pequeña risa al final.

Termine de cambiarme, Chris me acompaña a la entrada del edificio. Antes de que aborde el taxi me detiene.

—toma esto —me alcanza una caja de un dvd con la portada en blanco y negro con el título eraserhaed. —es una de mis películas favoritas es de David Lynch... —añadió.

—conozco esta peli, pero nunca llegue a verla —conteste, tomando la cajita en mis manos. —gracias.

En el taxi me siento exhausta y con la cabeza ligera. La oxitocina que libero mi cerebro aún seguía presente.

Ya en mi casa cuando cruzo el umbral de la puerta. Y subo las escaleras a mi cuarto, en la mitad del camino escucho:

—Ariana —la voz de mi padre llamándome desde su cuarto. Los vi a ambos salir y darme encuentro en las escaleras.

—¿Dónde estabas? —mi madre no tardo en preguntarme.

—con mis amigos —respondí inmediatamente. Mi garganta estaba seca, rogaba que no se dieran cuenta de nada; y que esa mágica intuición de padres sea una gran mentira.

Mis padres bloqueaban mi camino en las escaleras.

—hasta esta hora, ¿no podías llamar?, mierda —mi madre empezó a alzar la voz.

—conociendo como es tu madre tu insistes en hacerla renegar —agrego mi padre en un tono más tranquilo, como si no le importara, fruncí el ceño.

—no es tan tarde, me olvide, perdón —no tenía ganas de pelear. No quería que me arruinen ese día. Muchas veces prefería solo aceptar lo que me digan y no discutir.

—¿A dónde fuiste y con quiénes? —volvió a preguntar.

—Salí a comer con Isabel, Sophie, Ben y Sam —mentí, intenté a ir a mi cuarto, pero era imposible escapar de mis padres.

—te perdiste casi toda la tarde, ni siquiera contestas tu teléfono. —volvió a repetir lo mismo. Ya estaba a punto de darme un puto dolor de cabeza.

Complicated LessonsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora