¿Quien realmente eres?

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12 horas antes...

Gianna se ha mantenido recluida en casa, incapaz de sacudirse la inquietud que la consume desde su encuentro con Fernando. Cada crujido en la madera, cada sombra en la ventana, la llenan de un temor paralizante. Pero hoy, tiene que enfrentar la realidad. Ha salido finalmente de su refugio para asistir a la audiencia del caso de Eddie, donde se revelará la verdad que ha temido enfrentar.

El veredicto es claro: el accidente no fue un hecho fortuito, fue provocado.

Las palabras resuenan en su mente mientras sale del tribunal, el terror la invade, sabiendo que sus sospechas se han confirmado: Fernando mató a Eddie. Cada paso de vuelta a casa es un tormento, vigilante de cada persona que pasa a su lado, temerosa de lo que pueda ocurrir.

De repente, un dolor agudo en la cabeza la arrastra a la oscuridad.

Ahora...

Gianna despierta en un lugar oscuro, el dolor en su espalda y cabeza es insoportable. Intenta moverse, pero sus manos y pies están atados. Un pánico ciego se apodera de ella.

—¡Ayuda! ¡Por favor, ayuda!

—Gritar no te servirá de nada —una voz se burla en la oscuridad.

El terror se convierte en una realidad palpable cuando Fernando retira la bolsa de tela que cubre su rostro.

—Hola, bonita. ¿Cómo has estado? —dice con una sonrisa torcida.

—¿Qué estoy haciendo aquí? —logra preguntar, su voz temblando.

—Te dije que necesitaría tu ayuda —Fernando se inclina, su mirada es fría.

—Ya te dije que no puedo ayudarte en nada.

—Claro que sí... Vas a pilotar un helicóptero para mí, llevarás algunas cosas hasta la costa y luego regresarás aquí. Simple, ¿no?

Gianna sabe que no tiene elección. Asiente en silencio, resignada.

Fernando ríe satisfecho antes de volver a cubrir su rostro con la tela.

Horas después...

El lugar en el que se encuentran es sofocante, el aire es denso con el olor a carne podrida y combustible. Gianna, exhausta, siente las cuerdas cortándole las muñecas, el dolor en su cabeza la hace casi delirar.

—¿Entonces vuelas helicópteros? —una voz femenina interrumpe sus pensamientos.

Hay otra mujer aquí, su presencia es, extrañamente, un pequeño consuelo.

—Aprendí a volar aviones, pero también he pilotado helicópteros —responde Gianna, tratando de mantener la calma.

La mujer se acerca, removiendo la bolsa de tela. Antes de que puedan decir más, Fernando entra, se acerca a la mujer y la besa.

—Es hora de que hagas lo que mejor sabes hacer, Gianna. Edna te acompañará y se asegurará de que todo salga bien. No intentes nada estúpido, ¿entendido?

Edna la lleva hasta el helicóptero y desata sus manos. Gianna se sienta en el asiento del piloto, el peso de la situación la oprime, pero despega con determinación.

Durante el vuelo...

El vuelo es una prueba de resistencia mental. El helicóptero está sobrecargado, el control es difícil y una de las alarmas comienza a sonar. Gianna revisa los instrumentos, pero no encuentra nada mal hasta que se da cuenta de que está perdiendo el control. El helicóptero empieza a caer, y Gianna lucha por estabilizarlo mientras Edna se aferra a ella con pánico.

Todo se vuelve borroso y oscuro mientras caen en picado hacia el suelo.

Minutos después...

Un silencio sepulcral la despierta. El dolor en su cuerpo es indescriptible, pero el sonido de un helicóptero acercándose la saca de su estupor. Gianna abre los ojos y lo primero que ve es el cuerpo sin vida de Edna, atravesado por un árbol que ha destruido el parabrisas. El horror la invade.

El olor a combustible la alerta del peligro. El helicóptero está a punto de explotar.

Lucha por desatarse los arneses, finalmente lo consigue, aunque se disloca el hombro en el proceso. Mientras se arrastra para salir, su anillo de compromiso con Eddie queda atrapado en la tela del asiento. Lo libera y, en un instante de dolor y resignación, lo coloca en el dedo de Edna.

Si el helicóptero explota, su anillo quedará con el cuerpo calcinado de Edna. Los demás pensarán que es ella quien murió.

Con lágrimas en los ojos, Gianna escapa justo antes de que una explosión sacuda el helicóptero, lanzándola al suelo. Con el cuerpo magullado, se arrastra hasta quedar boca arriba, mirando el cielo.

¿Y ahora qué? —se pregunta mientras cierra los ojos por un momento.

El sonido de otro helicóptero la hace levantarse con esfuerzo. Se mueve hacia la protección de los árboles, su cuerpo apenas aguantando el dolor.

Más tarde...

Gianna llega a una zona despejada, donde se da cuenta de que no hay más árboles para ocultarse. Si sigue caminando, quedará completamente expuesta.

Se detiene, su mente trabajando febrilmente.

¿Me quedo aquí hasta que el sol y los mosquitos acaben conmigo? ¿O intento llegar a ese rancho antes de que me encuentren?

Decide moverse, caminando lo más rápido que su cuerpo destrozado le permite. Cada paso es una tortura, pero finalmente llega al rancho y se apresura a entrar.

—¡Maldito Eddie! ¡Mira en lo que me has metido! —grita con furia, cerrando la puerta de un golpe.

Me doy media vuelta y veo a una mujer con dos niños que me miran aterrados al ver que estoy completamente cubierta de barro y sangre.
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Qué pasará con Gianna ¿Logrará salir de la selva con vida?

Una vez más gracias por su lectura,espero que la disfrutaran muchísimos .

Una vez más gracias por su lectura,espero que la disfrutaran muchísimos

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-XOXO 😊
Nos leemos el próximo Jueves 🤓💙

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