V I I

374 40 1
                                        

 Recuperarse

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Recuperarse

Frieda estaba sentada en el regazo de su madre mientras la rubia le leía un libro con tranquilidad.

La guardia real estaba como siempre con la guardia alta escondida mientras la reina que disfrutaba de su fin de semana tranquilo en la granja. El granjero se hallaba harando las hojas de otoño que habían caído de los árboles mientras se quedaba a cierta distancia de ellas. Megara se encontraba recargada en uno de los corrales con los sentidos en alarma para evitar cualquier incidente que pudiera haber.

A lo lejos el granjero agitó la mano para que se aproximará. Megara dudo un poco pero por medio de la clave Morse de los espejos le avisaron que ella tenía permitido tomarse un tiempo en ese momento, de las sombras salió otro guardia que tomó su lugar y ella se aproximó al granjero que la había llamado.

La familia real parecía tener una buena amistad con ella aunque ni siquiera Megara sabía que lo suyo era una amistad, probablemente porque había sido incluida a la fuerza en el ámbito familiar de aquellos tres. Llego hasta donde el rubio estaba, le saludo alegremente mientras acomodaba su cabello por sobre el sombrero. ──Que gusto verte Meg... ──dijo el mientras le pasaba unas cajas de provisiones para llevarlas a la carreta a unos metros de ellos──. Lo mismo digo Henry ──apenas un mes antes durante su visita anterior, Historia le había pedido que llamara al hombre del mismo modo por su nombre, así sería cercana a ambos al final──. ¿Que tal todo en el castillo?, escuche lo de los vándalos rebeldes, todos hablan que bajo tu dirección están avanzando más rápido los investigadores de la policía militar ──musitó el rubio, mientras Meg se preguntaba como era que aquel granjero siempre sabía de aquello que ocurría dentro de las paredes del castillo.
──Si, estamos intentando ver quien se atrevió a atacar a la reina ──respondió ella cargando las cajas junto al granjero directo a la carreta.
Aveces ayudaba de esa forma para intentar aliviar la tensión que había todo el tiempo en el ambiente.

──Ya veo, la reina no ha dejado de hablar de ti por lo que parece, durante nuestra charla de si Frieda debía recibir un entrenamiento acordamos que la mejor para entrenarla debías ser tu, creo que eres su favorita ──dijo con leve entusiasmo aquel hombre, no comprendía como podía hablar de quien era su esposa con tanta ligereza, y al mismo tiempo como si solo fuera un plebeyo más que no tenía relevancia para Historia. Resultaba consternante que aquellos dos tuvieran una hija juntos y apenas cruzaran palabra alguna──. No creo que la reina tenga favoritos, creo que solo logramos tener una buena conectividad entre reina y sirviente ──musitó ella al sentirse amenazada por esa afirmación, sabia que la reina la trataba diferente pero no estaba convencida de querer que nadie más lo supiera, era leal por instinto a la rubia imperial, quería cumplir cada orden que ella diera y al mismo tiempo le gustaba ser una persona que pudiera atravesar los muros vulnerables de la descendiente Reiss, pero no quería aceptar todo eso mucho menos alado de quien era su cónyuge──. Sabes algo... no me molestaría divorciarme de la reina, ninguno de los dos estamos muy felices dentro de este matrimonio, solo hice un favor a alguien que en el pasado me ayudó, si soy sincero incluso Frieda no me necesita tanto, he escuchado que sueles ayudar a las almas desalmadas, en realidad hay muchos rumores de que fuiste tu quien ayudó a Kirschtein a retomar su vida y apoyaste su matrimonio, creo que ya puedo pedirte que como soldado de seguridad de la reina protejas todo de ella, le prometí a ese viejo compañero que yo lo haría pero no he sido capaz nunca de traspasar los muros así que, se que es egoísta pero te sedo ese trabajo a ti, haz lo mejor que puedas para que ella sea feliz, ella lo vale Meg ──termino de decir el hombre, no había nada de tristeza en el, solo seriedad y verdad. Había quedado estupefacta ante aquella confesión. Henry nunca decía nada demasiado personal de si mismo, y en ese instante fue tan sincero que pudo sentir la presión del trabajo que le dejaron a cargo y que realmente odiaba hacer. ¿Cuantas personas habían sido obligadas a tomar responsabilidades ajenas durante el retumbar?, presionó los puños enojada por la impotencia y aún así intentó calmar su cabeza tratando de enfriarla.

THE EMPRESS || [historia reiss] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora