Quería estar a tu lado

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-Disculpen señores ¿Hay algún problema?

Estábamos tan metidos en nuestra discusión/declaración/incredibilidad que no nos habíamos percatado del número espectacular que estábamos entregando a las demás personas y a los trabajadores del restaurante.

-Oh, perdón, no, lo siento señorita, no queríamos hacer un escándalo, mi compañera se emocionó un poco y dio vuelta el café. -Dije mirando de reojo a Annie que seguía mirándome de manera asesina pero contenida por lo que acaba de decir, era la vergüenza que se la estaba comiendo por dentro.

-Entiendo, enseguida traigo algo para limpiar.

-Y la cuenta por favor, disculpe las molestias. -Dije rápidamente disculpándome de todo lo provocado.

Cuando la trabajadora del local se fue volví a mirar a Annie.

¿Ahora qué? Debía decirle algo, pero... ¿Qué decirle? Algo en mí no le creía nada de lo que me estaba confesando, pero por otra parte, ese lado de "don ilusiones" estaba saltando en un pie festejando que la rubia si sintiera algo por mí.

-Armi-...

-No sé qué decirte Annie. -Dije rápidamente deteniéndola, sus ojos de sorpresa y confusión me miraban incrédula.

-¿No sabes? Pero si tú no estás con nadie y antes tú me dijiste que querías algo cuando estuviéramos fuera del burdel. -Dijo sin comprender.

-Una cosa es que yo no esté con alguien y otra muy distinta es seguir esperanzado que me dices la verdad y no soy ninguna ultima opción. -Comenté serio, no, no iba hacérsela fácil para cuando yo ya esté enganchado a ella le de por irse y dejarme con el corazón destrozado.

No dijo nada, volvió a echarse en el asiento sin decir palabra.

La trabajadora volvió con una bandeja y utensilios para limpiar al tiempo que me entregaba la cuenta de ambas bebidas. Me disculpe nuevamente con ella antes de hacerle un gesto a Annie para levantarnos e ir a la caja a cancelar lo consumido. Iba a pagar todo de una pero Annie me quitó de la mano la cuenta y vio el precio de su bebida y la propina.

-Mi parte, déjame pagar a mi la propina, fui yo quien dio vuelta el café. -Dijo colocando su dinero en el mesón para que la señorita de la caja lo tomara enseguida y así yo no negarme. Suspiré asintiendo para luego pagar mi café y así salir del local.

-Armin. -Dijo Annie mirándome fijamente ya más calmada.-

-Dime. -Dije acomodándome mi bolso y la bolsa con el regalo.

-¿No me crees, verdad? -Su expresión era de decepción, pero en sus ojos estaba ese brillo peculiar que siempre tenía cuando algo tenía en mente.

-No, Annie. No te creo. -Dije sinceramente. Vaya que dolía decirlo en voz alta.

Ella sonrió apenas acercándose a mí para quedar frente a frente.

-Está bien, sabía que podía pasar esto pero, te diré algo... Hombre que quiero, hombre que tengo. -Dijo rápidamente mirándome fijamente.-

-¿Ah?

-Y si tengo que demostrarlo, lo haré... Porque yo te quiero, realmente lo hago. -Dijo firme y con seguridad, al mismo tiempo que me tomaba del colgante de mi bolso que lo tenía cruzado por el cuerpo para hacerme inclinar y darme un pequeño y suave beso en mis labios.

Todo era irreal, muy irreal.

Sus labios estaban suaves, su beso sabía a chocolate y ella se separó de mi con una sonrisa antes de despedirse y comenzar a caminar a la avenida haciendo para un taxi.

Di mi nombreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora