Capítulo 8

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- Oh por Dios, oh por Dios, oh por Dios...

- Baja la voz, alguien va a escucharte.

- Pero, cómo, por qué, si nos caía muy mal, por qué. No sé si emocionarme o golpearte.

- Solo sucedió Leah, fue tan especial, tan único. Un beso, solo uno, pero fue algo tan hermoso.

- Pero Anya, tus presentimientos.

- Es que no lo entiendes, cuando estamos juntos es tan distinto, tan espontáneo, cambia completamente.

- Me alegra demasiado verte feliz Anya, pero pienso que deberías ir despacio, conócelo bien, no quiero que te lastimen.

- No pasará, no lo hará. Era el destino, estoy segura.

- Después de todo sucedió he... quien lo diría. No, y espera a que se entere Eleazar, va a querer explotar.

Habíamos tenido un tiempo libre, una de las profesoras faltó, así que decidimos sentarnos a platicar en el pasto del campo de fútbol del campus.

- Casi es hora de la siguiente clase, será mejor apresurarnos.

- Vamos.

Mis pensamientos estaban dominados casi por completo por alguien en especial, pasé el resto de las clases intentando dominarme para poner atención, pero apenas lo conseguía volvía a pensar en lo suaves que se sentían los labios de Luke.

- ¿Lista para ir a casa Any?

- Creo que quien la acompañará de ahora en adelante seré yo.

Nuevamente se confrontaban Luke y Eleazar, sabía que si no lo detenía a tiempo, nada terminaría bien.

- Esta bien, podemos ir los tres - dije en un intento desesperado por mediar la situación.

- Anya no te expliqué que Luke no era buena compañía...

- Te recuerdo que sigo aquí guardián y te aclaro que Anya ya tiene quien la cuide, así que a volar.

Era la primera vez que veía a Eleazar tan disgustado, y sin decir ninguna palabra se marchó.

- Que fastidioso puede llegar a ser, creí que debía ser pura bondad en la Tierra.

- No digas eso. Eleazar me acompañó por mucho tiempo antes de conocerte mejor, es un buen amigo.

- Claro, ese es su trabajo.

- ¿A qué te refieres? Somos amigos.

- Claro, claro chiquilla. Pero ahora tienes un Luke que está dispuesto a todo por ti. No necesitas más.

Me tomó de la mano y caminamos juntos a su auto, podía sentir como caían en mi la mayoría de las miradas de los estudiantes. A pesar de que Luke solo era dos años mayor que yo, denotaba un aspecto de alguien mucho más maduro.

- Tengo algunos asuntos por resolver chiquilla, te dejaré en casa y nos veremos mañana, ¿está bien?

- Esta bien Luke.

- Intenta no extrañarme demasiado, no me gusta que sufras por mi.

- Ya te habías tardado en sacar tu ego a relucir.

- Es imposible que no lo haga, es de mis principales características.

Llegamos a casa, Luke me acompañó hasta la puerta, sin saber que el que abriría sería Eleazar.

- Oh, por qué no me sorprende que estés aquí... - expresó Luke en tono cansado.

- Anya ven adentro por favor - era Caleb hablándome desde el sillón.

NegaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora