*Mateo*
Los ojos me pesaban a más no poder, cada tanto los cerraba volviendo a abrirlos exaltado al sentir un mínimo ruido, los recuerdos de mí morocha en el piso, sangrando con la ojeras muy marcadas abarcaban la mayor parte de mis pensamientos.
Tengo miedo, miedo de que ella me odie, miedo de que no me quiera volver a ver, miedo por mí hijo.
Habíamos ido por Avana, pero habíamos vuelto con 2 chicas más, Alejandra y Abril, quienes ni bien entraron al hospital las ingresaron a unas habitaciones para comenzar su revición, se veía a la legua lo mal que estaban.
Camilo a mí lado se agarraba la cabeza a lo que ya cansado lo atraje a mí, abrazándonos, ambos nos necesitábamos en estás circunstancias.
Segundos más tardes Belén había ingresado corriendo, llegando a nuestro lado, desplomandose en un mar de lágrimas.
Al segundo la sentamos entre nosotros, abrazándonos ahora sí, los tres sin saber que carajos iba a pasarle a nuestra morocha de 1.56
Miré las agujas del reloj por aproximadamente 20 minutos, pensando y repitiendo que todo era mí culpa.
Besé repetidamente la coronilla de Belén, entrelazando nuestras manos, mientras que Camilo repetía mí acción pero el dejando caer su cabeza en las piernas de la chica.
Todos estábamos asustados.
Nadie sabía que iba a pasar, frente a mí estaba sentado Mauro junto a Valentín, sin decir absolutamente nada, solo mirándonos.
El hospital se encontraba en completo silencio de no ser por los sollozos de nosotros.
Las enfermeras pasaban cada tanto, clavando sus ojos en nosotros con algo de lástima.
Necesitábamos verla ya.
*Camilo*.
Levanté la cabeza viendo llegar a un médico con una bata completamente azul, mientras se sacaba un gorro del mismo color
-los resultados de Avana no son muy buenos, sufrió violaciones que la desgarraron, tanto vaginales como anales, tiene quemaduras de cigarrillos en espalda y pechos, convinados con algunos cortes de lo que suponemos que fueron botellas de vidrios, pero lo más importante fue el aborto que se le práctico- y fue entonces cuando dejé de escuchar, cayendo de rodillas al piso, escondiendome entre mis rodillas,sin articular ninguna palabra, solo mirando el piso con los ojos fijos y mis uñas clavándose en las palmas de mis manos
Mí hijo, mí hijo, mí hijo, repetí contablemente en mí cabeza.
Ya no estaba
*Belén*
Me tiré junto con Camilo, abrazándolo lo más fuerte que podía, mientras las palabras del doctor retumbaban en mí cabeza una y otra vez "el aborto que se le practicó"
No podía reaccionar, yo más que nadie sabía la emoción que tenía Avana, más allá de los problemas que habían surgido.
*Narrador omnisciente*
Fue aquel día y hora en que aquellos presentes en la habitación se habían dado cuenta que sus vidas habían cambiado, dando un giro de 380°
Sin poder contenerme ninguno de los 3 comenzaron a llorar.
El médico les había explicado que había sido muy complicado de parar el sangrado, casi llegando a perder a la pequeña Avana.
El miedo de aquellos 3 individuos incrementaba a medida que las palabras seguían saliendo de la boca de aquel doctor, frías, dolorosas y sin ningún sentimiento.
Su Avana, la chica que alegraba días, tardes y noches se les estaba perdiendo.
Es más, tenían muy en claro que una parte de la Avana que conocían ya no iba a regresar.
Su nena mimada estaba en un profundo coma, del cual nadie sabía si iba a regresar.
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PERDÓN POR DESAPARECER
si leen "mío" van a saber el porqué
Bueno, como siempre
Besos en sus bocotas ricas 💋
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Somos Tres. - Trueno
FanfictionMateo, Camilo y yo Camilo, yo y Mateo Amar a dos hombres ... Es posible, créanme
