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Bokuto pov:

— Pensé que ibas a faltar al entrenamiento de hoy. - dije en cuanto ví a Akaashi acercarse a mí.-

— Estaba durmiendo en el aula de música. Por eso llegué un poco tarde, perdón. - dijo y observé su cabello un poco alborotado.-

— Sí, igual lo decía porque está por llover y estos días te gusta estar en tu casa, no venir a entrenar. - respondí y acomodé un poco su cabello.-

— Soy el vice capitán, no puedo faltar porque está lindo para dormir. - contestó y levemente cerraba sus ojos.-

— Ya faltaste otras veces porque estaba por llover, Akaashi.

Seguía pasando mi mano sobre su cabeza y él ligeramente se inclinaba sobre mí toque. Akaashi tenía la costumbre de hacer eso cada vez que tocaba su cabello. ¿Acaso lo hacía para atacarme con su ternura?

— Hoy no lo faltaste porque dió la casualidad de que estabas en el colegio.

— Sí.

— Bueno, a sus posiciones. Empiecen a correr. - escuchamos la voz del entrenador y el chico frente a mí comenzó a abrir con pesar sus ojos.-

— Quiero irme a mí casa. - protestó y sonreí.- 

Acaricié levemente su mejilla y nuevamente inclinó su cabeza contra mí mano. Parecía un gatito.

— Vamos, Keiji. - dije y comencé a trotar, lo observé de reojo y sus mejillas se habían tornado de un leve rosa.- Te veo más adelante, no quiero que te quedes aturdido con mis gritos.

— Podrías irte dos calles adelante que aún así voy a escuchar tu risa y tu voz.  - reí y le guiñé un ojo.-

— Nos vemos adelante.

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Al terminar de entrenar, una lluvia torrencial comenzó a azotar fuera del gimnasio.

— Parece que hoy no es un día para correr. - comenté luego de ver a un chico caerse. Oí suspirar al pelinegro a mí lado y lo miré.-

— Me olvidé el paraguas. - murmuró y sonreí.-

— Hoy no parece ser tu día, Akaashi. - dije, de mí bolso saqué otro paraguas y se lo ofrecí.-

— En mí casa tengo más de veinte paraguas tuyos, no me sigas dando porque me los voy a seguir quedando. - respondió y lo tomó, abriéndolo.-

— Ya no tengo más paraguas, ese es el último extra que me quedaba.

— ¿Por qué me estás dando uno cuando vos tenés uno enorme? - preguntó observándome.-

— ¿Acaso querías estar abajo de este? - pregunté confundido y se lo ofrecí.- Podemos cambiar si querés.

— No, tonto. Lo decía porque ahí abajo cabíamos los dos, no hacía falta que trajeras otro. - respondió y miró al frente.-

— Sabes que siempre que te olvidas un paraguas nos vamos juntos abajo del mío, hoy no me puedo ir con vos. Por eso te traje uno.

— ¿Te vas solo? - preguntó curioso y asentí.-

— Tengo que hacer unas cosas. - respondí.-

— Okey. Voy a tratar de devolverte todos los paraguas que me prestaste. - dijo y sonreí.-

— Está bien, espero que mañana no te quedes dormido. Voy a tener que empezar a llamarte yo así no llegas tarde.

— No me molestaría que seas mí alarma. - dijo, suspiro y comenzó a caminar.- Nos vemos mañana.

— Chau, Keiji. Cuídate. - se detuvo y se giró a mí, levanté una ceja al observarlo y frunció el ceño.- ¿Qué pasa?

— ¿Por qué me estás llamando Keiji otra vez? - preguntó y metí mis manos dentro de los bolsillos de mí pantalón y fruncí mis hombros.-

— ¿Qué tiene? ¿No te gusta? - lo interrogue y sonreí, sabiendo que si le gustaba.-

Vi su rostro tornarse rojo y mí sonrisa se hizo más grande.

— Idiota. - le oí murmurar a la vez que se giraba para seguir su camino.-

— Nos vemos mañana, Keiji. No te quedes dormido. - le grité y se giró a mí nuevamente.-

Lo observé abrir su boca para decir algo pero rápidamente la volvió a cerrar, se dio media vuelta y siguió. Sus orejas y rostro rojo me hacían saber que todavía le gustaba.

Soulmates. [ bokuaka ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora