Jessica no podía creer lo que había oído. Por un momento le pareció que podía haber escuchado mal.
—¿Tu querida?
En su mundo los hombres no aparecían y decían cosas como aquéllas.
—¡Pero si ni siquiera estás casado!
Jessica de pronto contempló aquella posibilidad y lo miró con desconfianza.
—¿Estás casado?
Él agitó la cabeza y sonrió.
—No, no estoy casado, cara, pero un hombre no necesita estar casado para tener una querida —al ver la confusión en la cara de Jessica él agregó—. No es más que un título para el papel desempeñado por una mujer en la vida de un hombre. Significa que ambos sabemos a qué atenernos. Y se trata de tener una maravillosa aventura sin esperar nada para el futuro. Eso es todo.
Ella pestañeó.
—¿Eso es todo?
—Es un modo de simplificarlo, quizás —admitió él—. Pero esencialmente eso es lo que es, y lo que es más, creo que tú eres perfecta para ese papel, cara.
La palabra «perfecta» era una caricia verbal acompañada con el susurro de sus labios que se deslizaban por la mejilla de ella, haciéndola estremecer de deseo. Ella era tan débil en sus brazos...
Pero, ¿cómo podía aceptar lo que él acababa de proponerle? ¿No era un insulto para ella?
Harry levantó la cabeza para dibujar sus labios con la punta de su dedo índice.
—No has contestado —observó Harry.
Ella notó la sorpresa en su voz y eso la irritó.
¿Realmente se creía él que ella iba a aceptar encantada una proposición que cualquier mujer hubiera rechazado, y que incluso esperase que ella estuviera agradecida por ello?
—Es... No es fácil de digerir...
¿Por qué había tenido que decir aquello? ¿Por qué no se había limitado a invitarla a salir otra vez simplemente?
Porque en ese caso ella podría haberse hecho ilusiones.
Harry le dio un beso, y Jessica intentó resistirse por un momento. Pero fue sólo un momento, porque su cuerpo estaba deseoso de él, tibio y blando. Y le dio la bienvenida para que entrase.
—Che voglia —dijo él.
Ella gimió cuando lo sintió dentro. Sus ojos se encontraron en un momento sin palabras.
Harry la miró y sintió que el deseo se apoderaba de él.
—¿Está bien?
—S... sí —tembló ella.
—¿Quieres más?
—Sabes que sí —susurró ella, vulnerable, como siempre.
Él se internó en ella y la oyó gemir. Vio cómo la pasión le borraba todas las dudas. La oyó expresar su placer. Sólo entonces se permitió dejarse ir, derrumbarse en un paraíso de exquisito placer.
Más tarde se quedaron abrazados en la cama. Harry le acarició la piel, aún húmeda por el sudor, y aspiró su perfume, que ahora estaba mezclado con su propia esencia masculina.
Sus caricias eran distraídas, y sus pensamientos se alejaron por completo,porque ella lo había sorprendido.
Ella había visto su propuesta con desconfianza, sopesándola cuidadosamente como él hacía con sus propuestas de negocios. Muchas mujeres habrían ocupado aquel lugar más que encantadas. Y ella, sin embargo, no le había dado siquiera una respuesta, pensó él.
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El Millonario - Harry Styles
Romance¡De limpiadora a amante de un millonario! Para quitarse de encima a las mujeres que lo perseguían, el millonario Harry Styles le propuso impulsivamente a la mujer de la limpieza de su oficina que lo acompañara a una cena. Jessica aceptó, reacia, per...
