- ¿Dónde está Iracebeth? - preguntó número cuatro buscando con la mirada a su preciada hermana.
- ¿No bajó?- devolvió Luther la pregunta tratando de encontrar respuesta en el rostro de sus hermanos.
- Oh, cariño, ¿puedes ir por número ocho a su habitación?- pidió Grace dulcemente a Allison, quien asintió con una sonrisa y subió con prisa.
- Supongo que se quedó dormida por anoche - mencionó número cinco mirando a la nada, a él también le había costado despertar.
- Tal vez, tal vez -
Allison venía agarrada de la mano de número ocho, ambas iban con una sonrisa, mientras la última mencionada tenía ojeras por su pequeña falta de sueño y un aire lastimero, tomó su asiento junto a cinco y susurró un 'buenos días' que sus compañeros devolvieron.
El desayunó prosiguió, pues su entrenamiento como todos los días, iniciaba temprano, pero no podían evitar observar a Iracebeth, quien se notaba agobiada.
Número cinco tomó su mano bajo la mesa, no sabía que hacer en casos como esos, constantemente él era el agobiado o alguno de sus hermanos.
- ¿Estás bien? - dijo en un susurro casi inaudible, la chica le sonrió y asintió a modo de respuesta.
Se notaba que no, pero de igual manera decidió creerle, dejando el día fluir con normalidad, aunque sin descuidar a su compañera.
-
El entrenamiento fue más intenso de lo normal, los dejó a todos completamente agotados y a algunos como número seis, en completas lágrimas.
De nuevo había sido obligado a usar sus poderes a modo de práctica, se sentía muy sucio y no paraba de taparse el abdomen con las manos una vez lo dejaron terminar.
- Todos lo hicieron mejor que ayer - exclamó el mayor con un tono burlón - pueden retirarse, a excepción de número seis -
A lo último los ocho sintieron como un escalofrío les recorría el cuerpo, salieron de la habitación, incluida Vanya. Ocho se quedó junto a la puerta, sabía lo que pasaría, no quería dejarlo solo, número cinco al notar su acto decidió quedarse cerca del lugar.
Reginald tomó lugar frente al menor, con una postura intimidante, sabía perfectamente el 'respeto' a base de miedo que provocaba en el chico.
- ¿Sabes lo que hace a un monstruo uno de ellos? - pregunta a la cual Ben solo negó con la cabeza temeroso,¿cuál era el punto?. - Que no sabe controlarse, no te gusta que te llamen monstruo pero dime, ¿ya aprendiste a controlar tus poderes?
Su voz golpeaba el pecho del más bajo, parecía que cada palabra rebotaba por las paredes, haciendo eco en su consciencia.
El joven negó con la cabeza y los ojos cristalizados, empezaba a darse cuenta a que se refería, como lo estaba llamando, lo que pensaba de él, la gente de fuera se lo decía seguido.
- Respóndeme, número seis - ordenó con un tono despectivo.
- No - musitó, su voz apenas podía asomarse debido a que su garganta se comenzaba a cerrar.
- ¿Entonces? -
- Soy un...monstruo - contestó cabizbajo para que el hombre no notara las lágrimas que yacían paseando en sus calientes mejillas.
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Cartas - Umbrella Academy
Fiksi PenggemarNúmero ocho siempre priorizó una cosa, proteger a su familia sin importar el costo. Saber el futuro a veces puede ser una de las cargas más pesadas que hay, más cuando no sabes si es posible cambiarlo. Una historia medianamente corta.
