— Te parece si hablamos de esto luego? – pidió la chica sin saber que responder.
— Está bien, ocho – respondió tratando de otorgar tranquilidad a su compañera.
El sonido de su voz era tan tranquilizante que le quitaba peso a sus hombros como si solo su hablar resolviera su vida.
El ojiverde pensó poco al dejar una caricia en el cabello de la contraria antes de encontrarse con su ausencia.
Llevaba tanto tiempo teniendo el cariño de ocho que nunca lo pensó así, nunca se había detenido a pensar en ese tipo de cosas, ni siquiera en sus propios sentimientos.
La apreciaba, quería protegerla y hacerla sentir mejor, ¿es eso lo que todos fuera de la Academia llaman amor? No tenía mucha idea de ello.
Por otra parte, cuando la menor llegó a su habitación, cerró la puerta y cayó rendida en la cama.
Con sus manos temblando tomó una de sus libretas y una pluma.
"Si tan solo esto no hubiera pasado"
Las gotas de agua caían de una forma tan pesada que te dabas una idea del complejo problema que tenía la menor.
En sus manos se encontraba la poca energía que le quedaba, la cual gastó poniendo fuerza y tachando todo lo que había escrito, para después arrojar la libreta.
El color de sus ojos era azul al igual que el aura que nacía de sus manos.
Se quedó en silencio con las manos congeladas, su mente lo estaba igual, tanto como ella se sentía, todo se sentía así últimamente.
Golpeó su pierna con el puño cerrado buscando una desesperada forma de canalizar su sufrimiento, pero aquélla acción solo logró hacerla llorar más por no sentirse capaz de arreglar todo.
Odiaba cargar con todo eso y haber desobedecido a su padre.
" Nunca te adelantes demasiado a los eventos, número ocho "
Si tan solo fuera más obediente...
Su mirada estaba vacía, se sentía tan horrible por las cosas que pasaban por su cabeza.
¿Cómo podría desear nunca haber visto lo que vió?
" Solo pienso tonterías por el cansancio "
Sus ojos pesaban como si toneladas de piedra estuvieran en ellos y ardían como el infierno.
Los cerró, perdiéndose en el vacío.
" Dónde está? "
Sus ojos se abrieron de la forma más repentina posible, se dió cuenta que el sol ya estaba saliendo.
Durmió pero aún así seguía cansada, como si la siesta que acababa de tener le hubiera absorbido más energía.
Seguía bastante desorientada, su cabeza daba vueltas, sentía que sus poderes perdían fuerza en el momento menos oportuno.
- Ocho? - dijo la voz de un chico desde su puerta.
Era Ben, asomado tímidamente con notoria preocupación, observando la habitación perplejo por el caos.
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Cartas - Umbrella Academy
FanfictionNúmero ocho siempre priorizó una cosa, proteger a su familia sin importar el costo. Saber el futuro a veces puede ser una de las cargas más pesadas que hay, más cuando no sabes si es posible cambiarlo. Una historia medianamente corta.
