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—Debo admitir que cuando nos contaste sobre ella, estaba flipando, tío — comentó Robert, mirando de un costado de la piscina al otro a Athena, quien animadamente charlaba con Scarlett y Brie.
» Salió de la nada, es madre soltera y sobre todo me sorprendió que te haya robado el corazón tan rápido.
Chris dejó escapar una risilla nerviosa.
—Bueno, no exageremos tampoco.
—Anda ya ¿Ahora vas a decirnos que no te encanta esa mujer? — Sebastian le codeo suavemente, a la par que negaba con la cabeza — Si no puedes quitarle los ojos de encima.
Chris abrió la boca pero de inmediato la cerró.
No tenía nada con lo que justificarse, ellos tenían razón. No podía dejar de mirar a Athena, primero porque realmente le encantaba y él era pésimo siendo discreto, y segundo, porque la castaña estaba hermosa.
Cuando ella le contó que tenía la opción de disfrazarse de gato, jamás imaginó que se refiriese precisamente a disfrazarse de Gatubela. Ahora ahí estaba. Luciendo un enterizo negro de cuero, que se ajustaba en todos los lugares correctos y le marcaba unas curvas de infarto; el cabello lacio le caía por los hombros y la espalda y el antifaz, a juego con el labial rojo, le daban un look más misterioso y sensual.
¿Hermosa? No esa palabra no era suficiente, él se estaba muriendo ahí porque no recordaba haber conocido nunca a una mujer tan espectacular. En todos los sentidos.
Athena, por otro lado, no dejaba de reír, tenía el vaso rojo en una mano y con la otra se sostenía el estómago, que ya le dolía gracias a todo lo que salía de la boca de Elizabeth Olsen.
La actriz era agradable, iba disfrazada de maléfica y además, Athena había descubierto que su pasatiempo favorito era molestar a Chris. Se llevaban muy bien, eso era obvio, ella jamás esperó que fuese de otra manera si eran compañeros de trabajo, pero debía admitir que no estaba preparada para descubrir que literalmente eran su segunda familia.
—Bueno, ya basta — declaró Olsen, como si con eso pudiese conseguir que la castaña, Scarlett y Brie dejasen de reír — Ya hablé mucho, cuéntanos tú — codeó suavemente a la abogada — ¿Cómo conociste al tontolón de Chris?
Athena dio un largo trago a su bebida antes de responder.
—En realidad lo conocí gracias a su familia — confesó, divertida — Mi hijo y los de su hermana van al mismo colegio.
Su voz era tranquila y a Scarlett alivió mucho escucharla tan orgullosa al mencionar a su hijo. No trataba de ocultarlo, eso hablaba muy bien de ella.
Lo que no sabía, claro, es que Chris había tenido una larga charla con ella. Le había pedido que así como confiaba en él, intentase confiar en ellos, quienes después de todo eran personas cercanas. Le pidió que, sin temor a ser criticada o juzgada, fuese ella y ella siempre era honesta. Se sentía absolutamente agradecida y afortunada de tener la vida que tenía. Ni más ni menos.