21 | 2do Round

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Athena siempre se consideró a sí misma una mujer muy fuerte, no físicamente pero hablando de cargas emocionales y situaciones difíciles

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Athena siempre se consideró a sí misma una mujer muy fuerte, no físicamente pero hablando de cargas emocionales y situaciones difíciles... ella tenía bastante experiencia en ese campo. Sin embargo,
desde que Connor impuso una demanda de custodia sentía que cada pequeña cosa la acercaba más a un escarpado precipicio. 

Oliver era su mundo, era su hijo, era su todo. El motivo por el que decidió mantenerse firme como una roca aún después de la separación con Connor, la razón por la que cada día durante su embarazo decidía no darse por vencida era por ese pequeño ser que no tenía la culpa de nada. Y siempre, desde que se enteró que esperaba un hijo supo que serían ellos dos para siempre. Sin importar quien entrara en sus vidas en el futuro o quien saliera, Athena y Oliver eran la constante de la ecuación. Ahora tenía que dejarlo ir. 

Oficialmente había comenzado la semana con la que se dividía el tiempo de Oliver o como ella lo llamaba, el Infierno. Tenía que dejarlo ir con su padre y eso no podía ponerla más nerviosa y ansiosa a la vez. No quería que compartieran tiempo de calidad o lo que sea que fuera eso, no quería que se acercaran porque conocía a Connor. Su ex esposo tenía una habilidad increíble para lastimar y decepcionar cuando menos te lo esperas y ella odiaba tener que exponer a su hijo, pero no tenía opción. 

—Recuerda que tu papá pasará por ti al salir del colegio — murmuró la castaña con un nudo en la garganta. 

Isabelle esbozó una pequeña sonrisa desde la cama del pequeño donde estaba sentada. Su hija no podía disimular su nerviosismo, no importa cuanto lo intentara. 

—Lo sé — respondió Oliver, cuando terminó de guardar todo en una pequeña maleta levantó la cabeza con esa expresión que ponía cada vez que quería pedir algo — ¿Crees que pueda llevar a Dodger conmigo? 

Athena formó un puchero adorable con los labios. 

—Cariño, ahora mismo no creo que se pueda — le acarició la mejilla — Debiste preguntarle a Chris primero y... tampoco sabemos si a tu papá le gusten los perros. Recuerda que en su casa él pone las reglas. 

Aquello aunque desanimó un poco al ojiverde, no fue suficiente para opacar del todo la emoción que sentía. 

Por la tarde, para cuando Oliver salió de la escuela con Ethan y Miles, Connor ya lo estaba esperando afuera, apoyado contra un Ferrari último modelo de un color azul muy llamativo.

Scars (Chris Evans)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora