¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Deberíamos hablar de esto con la abogada — murmuró Mike, en su semblante era evidente el nerviosismo mientras caminaba junto al actor por la solitaria avenida que conducía al parque — O con Athena...
—No, quiero hacer esto por mi cuenta — respondió Chris y el pelinegro bufó frustrado.
—¿Por qué?
—Porque sé como es Athena y también conozco a Johanna hace mucho tiempo, no me habría dejado venir — el rubio miró a ambos lados de la calle antes de cruzar, Mike lo siguió con los ojos abiertos como platos.
—¡¿Y no crees que es una señal?!
La amenaza directa de demanda por parte de Connor había cambiado muchas cosas. Por ejemplo, durante 48 horas la casa de su mejor amiga se convirtió en un centro de reuniones como para planear estrategias de Guerra. Athena había contactado a un buen número de colegas expertos en la materia porque era obvio que no podía estar al frente de su propio caso y Chris por su parte hizo lo mismo.
Aunque resultó que ambos tenían conocidos en común, al final la mejor opción para ambos fue contratar a Johanna Ward, una abogada de renombre conocida por representar a varias de las estrellas más famosas de Hollywood y también por su experiencia especializada en derecho familiar.
Mike no la conocía de nada, si acaso había cruzado un par de palabras con ella durante la primera reunión que tuvieron pero eso le bastaba para saber que tenía muchas cualidades en común con Athena. Y ahora mismo, no podía dejar de pensar que tendrían sus razones para haber impedido semejante tontería si les hubiesen dado la oportunidad.
Chris inspiró profundo una vez que se encontró sobre la acera y luego se dio media vuelta para encarar al pelinegro. Mike negó con la cabeza al reconocer el brillo de impotencia que le adornaba los iris azules.
—Esto... ha sido duro, lo sé — comenzó el pelinegro, relajando su postura — A todos nos parece una injusticia pero hacer esto a espaldas de Athena nos condenará y...
—Mike, tengo miedo — confesó el rubio y el que no le temblase la voz al admitirlo, dejó pasmado al aludido — Athena y Oliver son lo más importante para mí, lo son todo y si tengo los recursos para ayudarlos, ten por seguro que no voy a parar hasta agotarlos todos. Así que sólo tienes dos opciones, estás conmigo en esto o haces como que no sabes nada y vuelves a la casa porque te juro que no me harás cambiar de opinión — añadió firmemente y sin esperar respuesta, se dio la vuelta y reanudó su camino.