Cap. 10 "El juego del León"

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¿Cuánto tiempo llevaba esperando este momento?

El moreno llevaba años viendo desde las sombras al pelirrojo, siempre cuidadoso de no ser descubierto. Soportando el mar de celos cada que se exhibía con Lavender, viendo como esta en cada oportunidad se abalanza sobre él tragándoselo a besos.

A pesar de los celos que esto le causaba, siempre tenía la seguridad de que sería una relación pasajera, no veía en esos ojos verdes ese brillo que aparecía cuando se encontraba cerca de Hermione.

Así que el moreno solo tenía que esperar por una oportunidad; oportunidad que se vio frustrada cuando se anunció el romance entre Granger y Weasley. En el instante que confirmó con sus propios ojos que los rumores eran ciertos, se dió por vencido…

Jamás podría competir contra la castaña. 

Él sabía perfectamente lo que esa chica significaba para el pelirrojo y el que haya sido capaz de conseguir su amor, era la señal que necesitaba para poder rendirse.

Y así lo hizo, abandonó su amor y su obsesión por aquel león, a pesar del dolor que esto le causaba. Dejó de buscarlo, no quería verlo sonreír y no era capaz de desearle una sincera felicidad.

Tiempo después la noticia de su separación llegó a todo Hogwarts, el Slytherin no quería ilusionarse; tal vez en el fondo sabía que nunca sería correspondido.

Al menos eso creyó, antes de aquella escena. Mientras se dirigía al colegio lo vió, su mejor amigo siendo abrazado por el pelirrojo.

Y el cómo su rostro se adornaba con un color carmesí. 

Todos los sentimientos que el moreno había decidido dejar aún lado volvieron con mayor fuerza. La posibilidad de que el león estuviera interesado en un hombre representaba una ventaja para él. 

Esta vez intentaría capturar la atención del pelirrojo.

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Harry seguía de cerca los pasos del rubio, quien buscaba el mejor lugar para hablar sin que las miradas curiosas estuvieran sobre ellos.

La serpiente se decidió por un callejón un poco estrecho y oscuro, el lugar estaba prácticamente vacío a no ser por un par de personas que pasaban sin prestar atención a los chicos.

Cuando Malfoy se detuvo, el León supo que el momento de hablar había llegado. El pelinegro sabía perfectamente que le debía a aquella bella serpiente una explicación. Así que se paró frente al rubio y tomó aire antes de hablar.

-Quiero pedirte una disc…- el ojiverde fue interrumpido por un golpe en el rostro.

Harry cayó al piso escupiendo un hilo de sangre que salía de su boca, el pelinegro se sobó el rostro y se levantó furioso por la acción del chico.

El rubio sonreía al ver cómo la mejilla el león cambiaba de color.

-¿¡Estás demente!?- Rugió el león, encarando al ojigris.

La serpiente lo miraba con inferioridad, con un gesto de desagrado.

-El demente eres tú, Potter.- atino a decir con palabras frías, mirando como Harry aun sobaba su mejilla. -No me interesan tus estúpidas disculpas.- El rubio señalaba al ojiverde.

-¿Entonces? ¿Qué hacemos aquí?- dijo Harry, apartando la mano del rubio.- ¿Solo me ibas a golpear?- 

-No,- El Slytherin nuevamente apuntó hacia el Gryffindor, colocando su índice en el pecho contrario.- Esto solo fue una advertencia.- El dedo del rubio empujaba al chico, haciendo que por inercia caminara hacia atrás, hasta quedar con la pared.- En tu jodida vida me vuelvas a tocar.- El Príncipe mantenía su mirada fija en las esmeraldas del enemigo.- Me importa una mierda que tan frustrado estés, o que la Weasley menor no te fatisfaga; No soy un maldito juguete para tu curiosidad.- Finalizó el rubio, a pesar de la ira que sentía trato de mantenerse calmado. No era propio de un Malfoy dar esa clase de espectáculos en la calle.

Hasta ese momento Harry entendió cómo se sentía su "enemigo"; Draco creía que el beso fue planeado para gusto personal. Pero estaba equivocado y debía saberlo.

-M-malfoy, déjame explicarte.- Harry tomó la mano que apuntaba hacia él.

-Ahórrate tus explicaciones.- La serpiente se soltó del agarre del León.- Me das asco Potter.-

Las afiladas palabras del ojigris atravesaron el corazón del azabache, quien guardó silencio ante el veneno que soltaba la serpiente.

-La próxima vez que quieras experimentar pídele ayuda a la comadreja, o al imbécil de Neville.- 

Harry llegó a su límite, no permitiría que siguiera hablando de sus amigos. Él ya había escuchado lo que la serpiente tenía que decir ahora él lo escucharía.

-¡Cierra la maldita boca!- Gritó un furioso Harry con la vista fija en su rival.- ¿¡Todo este drama por un jodido beso!?- el pelinegro había explotado, se canso de ser juzgado, de no tener derecho a dar una explicación y de que sus disculpas fueran ignoradas.- ¡Por Merlín! Ni que fuera tu primer beso.- 

Harry calló, ante la expresión de Draco. 

El rubio no pudo evitar desviar la mirada, borrando la sonrisa de sus labios; quedando expuesto ante la mirada esmeralda.

-¿Lo fue?- El pelinegro  tomó al Slytherin por los hombros, haciendo que este chocara con la pared.- ¿Fue tu primer beso?- la pregunta resonaba en sus propios oídos, su corazón comenzó a latir. 

-¿Y qué si lo fué?- Contestó el rubio sin mirar al chico. - Solo es un beso, no tiene nada de especial.- al fin se sintió capaz de sostener la mirada al ojiverde.- Un beso insípido y sin gracia, nada por lo que debas presumir.- sonrió la serpiente retomando su postura.

-¿De verdad?- El pelinegro conocía el juego del rubio y él también podía jugar. Se acercó quedando a escasos centímetros del rostro del contrario.- Tal vez sí lo repito, cambies de opinión.- dijo apenas rozando sus labios con los ajenos.

La serpiente apartó el rostro. No caería nuevamente ante las provocaciones del León; Pero este no tenía la intención de darse por vencido, lentamente bajó a su cuello respirando esa esencia que lo volvía loco. Paseaba libremente, haciendo un recorrido desde el oído hasta la clavícula del más pálido. 

El Slytherin no era capaz de resistirse a esas sensaciones, la respiración de ambos poco a poco se volvía pesada.

El Gryffindor disfrutaba de la tersa piel que se  presentaba frente a él, tan solo rozando de arriba abajo sintiendo la tensión en el cuerpo del otro.

El rubio sabía que tenía que alejarlo pero no podía, su cuerpo se resistía; Tan solo deseaba dejarse llevar sin importar el lugar donde se encontraban o si alguien los podía ver.

El león comenzaba a besar el largo cuello pálido del rubio, dejando pequeñas marcas en él.

Harry volvió a subir a los labios ajenos fascinado de que estos ya estuvieran entreabiertos para recibirlo.

El rubio sentía la respiración de Harry tan cerca y el aliento de su boca pegaba en la suya. Cerró los ojos esperando ese beso que no sabía que necesitaba hasta ahora; ese beso que nunca llegó.

-¿Esperas algo?- susurro el pelinegro con una sonrisa. El rubio abrió los ojos recobrando los sentidos ante tal humillación.































Enamorado de una SerpienteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora