Cap. 45 "Petrificus totalus"

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Las horas pasaban y la ausencia del rubio comenzaba a notarse. 

Las salas comunes empezaban a llenarse con la llegada de varios alumnos, entre ellos se encontraba el grupo de serpientes más distinguido.

La pelinegra buscaba entre la multitud a su rubio amigo. -¿Dónde se metió Draco?-

-Tal vez este con… Ya sabes quien.- Hablo el moreno.

-Puede ser.- Dijo mirando al chico.- Iré a buscarlo.- 

Tengo un mal presentimiento.

….

El rubio estaba semidesnudo, su camisa había sido retirada y su ropa interior a la vista.

Tom observaba detalladamente cada parte del cuerpo del chico, acariciaba delicadamente sintiendo la tersa y suave piel del ojigris. 

Jamás había tenido un cuerpo así debajo de él. Acercó su rostro al cuello del rubio para aspirar su exquisito aroma, aprovechando la cercanía beso y lamió su cuello bajando hasta su pecho.

El rizado podía sentir cómo el cuerpo ajeno se tensaba con sus toques, acción que le excitaba demasiado. Sin perder más tiempo comenzó a desvestirse.

Los ojos de la serpiente se llenaron de lágrimas, su corazón corría ante la sensación de asco que le provocaba Riddle. Odiaba sentirse débil e incapaz de proteger su propio cuerpo.

Aún así luchaba por no cerrar sus ojos.

-Eres tan hermoso.- Riddle besaba y jugaba con los pezones del chico.-No sabía que el cuerpo de un hombre me excitaría tanto.- Succionó la piel del rubio dejando una marca roja en ella.- Seré amable.- Bajo su mano para tocar el elástico de la ropa interior.- Lo prometo.-

Riddle comenzó a bajar la ropa del rubio, hasta que el fuerte ruido de unos golpes en la puerta lo desconcertó. Sin pensarlo tomó su varita.

-Soy yo.- La voz de la pelirroja se escuchó del otro lado.

Riddle se tranquilizó -¡Lárgate!- Gritó, volviendo su atención al rubio.

-¡Es urgente!- 

El rizado molesto se puso de pie y deshizo el hechizo que tenía sobre la puerta. 

-Mas te vale, que sea import…- Al abrir la puerta fue recibido por un fuerte y atinado golpe en el rostro.

El chico cayó al suelo, solo para seguir recibiendo los golpes del azabache. Pronto el rostro del rizado se cubrió de sangre.

-¡Eres un maldito!- Golpeaba Harry con furia.- ¡Te voy a matar!

El rizado mantenía una sonrisa.

El ojiverde, soltó al chico al notar que este no se movía. Pasó de largo y corrió hacia el rubio, su corazón se partió al ver el estado en el que se encontraba. Quitando su bata cubrió el cuerpo del chico.

-Draco, ¿Puedes escucharme?- El azabache tocaba la mejilla del rubio, intentando captar su atención.

Los ojos de la serpiente derramaban lágrimas, su cuerpo había llegado a su límite, ya no podía resistir más; con una imagen borrosa del león cerró sus ojos.

-¡Draco!- Gritó el león.

Las carcajadas de Tom, pusieron al azabache en alerta.

-Que inoportuno, Draco y yo estábamos por pasar un buen rato juntos.- Se puso de pie y apuntó a Harry con su varita.- ¡Expulsó!-

Harry no tuvo tiempo de contrarrestar el ataque.

Tom se acercó al azabache quien había salido volando.- Primero me desharé de ti, eres una gran molestia.- 

El rizado estaba listo para conjurar un nuevo hechizo, y la varita de Harry se encontraba a varios metros de él.

-¡Petrificus totalus!

Tom quedó paralizado ante el hechizo, la llegada oportuna del profesor Snape había salvado al azabache.

-Profesor.- Hablo Harry.

-Lleva a Draco a la enfermería.- Dijo con voz severa acercándose a Riddle.- Yo me encargo de él.-

El león asintió y se dirigió al rubio, cubrió su cuerpo y tomando en brazos salió del salón.
En el camino se encontró con Dumbledore, quien con una palmada en el hombro le hizo saber que todo estaría bien.









Enamorado de una SerpienteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora