Cap. 11 "Significados Ocultos"

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Desde aquel día en el callejón la relación de Harry y Draco no había avanzado, los chicos seguían con sus peleas y comentarios mordaces.

Lo único que podríamos decir que cambió fue que ahora el Príncipe de Slytherin había enfocado toda su negativa atención al León dorado. El rubio estaba empeñado en vengarse por la humillación recibida.

Por su parte Ron, parecía llevarse mejor con ambas serpientes; descubrió que la compañía del moreno le agradaba y aunque el chico no era de muchas palabras podía confiar en él.

Sus notas en pociones habían mejorado drásticamente, recibiendo felicitaciones no solo de sus compañeros de casa si no también del profesor. Aunque esto lo hiciera más por el esfuerzo de Draco que por el pelirrojo.

...

Las vacaciones de invierno habían llegado y todos en el colegio se preparaban para irse a casa. Los tres leones salieron al patio con maletas listas, siempre les causaba nostalgia tener que abandonar Hogwarts aún sabiendo que solo se irían por algunas semanas.

Harry desde que descubrió sus sentimientos por cierta serpiente se sentía extraño. A pesar de las constantes peleas le hacía sentir bien, no le importaba que el rubio le gritara en cada oportunidad que lo odiaba… Porque eso significaba que tenía un lugar en su corazón.

-Hora de irnos.- Dijo la castaña con pesar, y tomando la maleta.

El trío se dirigía a la entrada, caminando a paso lento como si atrás estuvieran dejando lo que más amaban en ese momento. Cada uno extrañando a una personita especial.


El tren hizo la parada, los alumnos que ya lo esperaban comenzaron a abordar. Hermione dio un último vistazo antes de cruzar la puerta.

-¡Granger!- Una voz conocida hizo que la chica girará al instante. El grupo de Slytherin había llegado.- Felices fiestas.- Theodore Nott le extendía una rosa roja a la castaña.

La chica sonrió y coloreó sus mejillas de un hermoso rosado. -Gracias.- dijo al tiempo que tomaba la flor en sus manos.

Ambos grupos se miraron confundidos, sin decir más la castaña subió al tren y Nott camino rumbo a su vagón.

Las demás serpientes imitaron a su compañero.

-Zabini, Malfoy- El pelirrojo se animó a llamar a sus nuevos "amigos'' .- Diviértanse.- dijo con una sonrisa.

El moreno sonrió apenado.- Cuídate Weasley.- y siguió su camino. Malfoy solo hizo un movimiento de cabeza que para el chico significó mucho.

Al ver como ambos chicos se alejaban él hizo lo mismo, entrando al tren para buscar a la castaña.

-¡Malfoy!- Gritó Harry antes de que el ojigris subiera a su vagón.

-¿Ahora qué quieres Potter?- dijo con fastidio volteando a ver al azabache.

-Ten una linda Navidad.- El ojiverde sonrió, tomó la mano del chico y colocó en ella una pequeña caja de chocolates dorados.

El más pálido se sorprendió ante la acción del León, dudoso en si debería aventarsela a la cara o no. Optó por la segunda opción, tomó la caja y la metió a su saco.

Giro sin decir nada y antes de irse fue sujetado por el el brazo, haciendo que una vez más quedará frente al pelinegro.

-¿No me darás las gracias?- Las esmeraldas miraban interrogante a la serpiente. Quién no tenía intención de  agradecer algo que no pidió.

-¿Por qué no te mueres Potter?- Fue la respuesta hiriente que recibió el León.

Harry sonrió, ya no le desanimaban las palabras venenosas del Slytherin; sabía que al chico le costaba mostrar amabilidad.

-Si eso te hace felíz.- Contestó el pelinegro colocando la mano de Malfoy cerca de su cuello.- Estoy dispuesto a entregarte mi vida.

Draco apartó su mano bruscamente, sintiendo como esas palabras guardaban un significado oculto. Y él aún no estaba listo para averiguarlo. 

-Adiós Potter.- El rubio entró al vagón evitando la mirada intensa del Gryffindor. 

Entró a su cabina aún con las palabras de Harry, en la mente.

-¿Por qué sonríes?- preguntó Pansy al ver el rostro sonrojado y "feliz" de su mejor amigo.

Draco solo negó con la cabeza y tomó asiento junto a Blaise.

Sabía que algo raro estaba pasando con el león, desde aquel día en el callejón las cosas eran distintas. Sin importar cuantas palabras hirientes le dijera al pelinegro, este siempre lo contrarrestaba con palabras cursis y ridículas.

-En serio, deja de sonreír… me das miedo.- insistía Parkinson con la mirada en el rostro del rubio.


Harry entró al vagón y buscó la cabina donde se encontraban sus mejores amigos.

Al verlos no era necesario preguntar el ¿Por qué Nott le había regalado una rosa a Hermione? O ¿Desde cuándo Ron y Blaise eran cercanos? Aún si sentía curiosidad tarde o temprano ellos contarían lo que estaba  pasando.

Así mismo él tendría tiempo de poner en claro sus sentimientos.

Enamorado de una SerpienteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora