DESHACERSE DE UN CUERPO NO ERA TRABAJO SENCILLO, incluso ahí, incluso en Ketterdam podía ser una odisea, y una experiencia que deseaba de corazón no tener que repetir, porque no había manera de que todo el proceso fuera algo encantador, todo, desde tener que envolverlos con telas y alfombras hasta empujarlos en carretillas por las calles pretendiendo que algún atisbo diminuto de cordura le quedaba, y que lo que llevaba era mercancía, y no cadáveres, por suerte nadie miraba dos veces, porque si tan solo le hubieran preguntado algo, ella probablemente hubiera perdido la cabeza.
Al mismo tiempo, el hecho de que las personas simplemente no notaran que estaban cometiendo un crimen, le causaba escalofríos, a pesar de que para este punto la chica solo estaba actuando en automático, como si no le pertenecieran sus acciones, sino simplemente se dedicara a ejecutar lo que Kaz le dijera, y algo debía estar haciendo bien, porque ninguna vez le tuvo que explicar las cosas dos veces, incluso creía que en todo lo que llevaba trabajando en el Club nunca se había perdido la oportunidad de reprenderla por fallar, pero esa no era la ocasión.
Lo siguiente fue adentrarse lo suficiente dentro de la ciudad hasta llegar a aquellos barrios donde los mendigos se ocultaban entre los puentes y a nadie le importaban los asuntos de los otros, los canales apestaban más de ese lado, y la razón era que albergaban más secretos de los que nadie podría haber contado, un consorcio inactivo, una fosa común de cuerpos, claro que habría una de esas en Ketterdam, y claro que la stadwatch la ignoraba, justo ahí habían terminado los cadáveres de los dos tíos de los cuales ni siquiera como se llamaban.