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JiSung bostezó una vez que se percató de que no podría seguir durmiendo y se estiró con pereza sobre la cama, soltando unos leves quejidos mientras pensaba en lo reconfortante que había sido su sueño.

Abrió sus ojos (los cuales le ardían un poco y los sentía algo hinchados) y se topó con el pecho de MinHo, alzó un poco la mirada para poder observar el rostro del alfa, quién seguía durmiendo tranquilamente mientras tenía su nariz enterrada en sus hebras doradas, tomando profundas respiraciones. No pudo evitar sonreír al pensar en lo atento que el castaño fue el día anterior, se encargó de mimarlo y de hacerlo sentir mejor después de haberle contado todo lo que sucedió con HeeBin y los amigos de esta cuando él tenía trece años, la verdad es que se sentía mucho más tranquilo y esa presión constante que se apoderó de su pecho cada vez que estaba con MinHo por fin pudo desaparecer, dejándolo respirar mejor.

Siendo honestos, fue una buena decisión por fin decir la verdad y aunque se arrepiente de no haber hablado antes, por lo menos ahora MinHo está al tanto de todo y para su sorpresa, él en serio le creyó. Siempre pensó que cuando le dijera el motivo por el cual no podía llevarse bien con HeeBin, el alfa se pondría del lado de su hermana ya que después de todo son familia, sin embargo, Lee lo sorprendió al mostrarse empático con él, se dedicó a hacer pasar ese mal recuerdo que lograba atormentarlo y lo llenó de besos que lo hicieron muy feliz y poco a poco fueron apaciguando sus negativos pensamientos.

Su lobo se removió feliz en su pecho por estar junto con el alfa y pensó que si MinHo se encargó de la cena, él podría encargarse del desayuno. Dejó un besito en la quijada del más alto antes de intentar moverse despacio para levantarse de la cama y no despertar al alfa, no obstante, este abrió los ojos con rapidez.

—¿Adónde vas?—preguntó el alfa con voz ronca y adormilada, luchaba para tener sus ojos abiertos porque estos le pedían cerrarse y seguir durmiendo.

El omega dejó un suave besito en su mejilla.

—Al baño y después a preparar el desayuno, sigue durmiendo—susurró, pasando su mano lentamente por el cabello castaño de Lee, formando una suave caricia que logró hacer que el mayor volviera a cerrar los ojos.

MinHo asintió y sus manos abandonaron la cintura del más bajito para acomodarse mejor sobre la cama, el problema es que olvidó que estaba durmiendo al filo de la suave superficie y en menos de un segundo, ya se encontraba tendido en el suelo, escuchando a JiSung reír porque la escena fue algo cómica.

Bufó.

—No te rías—exige, soltando un cansado bostezo—, por tu culpa ocurrió esto.

—¿Mi culpa?—el rubio abrió la boca, sorprendido—. ¿Y qué hice yo?

—Cada vez que intenté acomodarme un poco para seguir durmiendo, tú comenzabas a quejarte en voz baja y te pegabas lo más que podías a mí, dejándome en la orilla de la cama—explica, levantándose del suelo, tambaleándose un poco ya que el sueño todavía no abandonaba su cuerpo. Se sentó al borde del colchón, soltando un cansado suspiro.

—Uy, no seas amargado—pide Sung, sentándose a horcajadas sobre las piernas de MinHo. Pasó sus brazos por los hombros contrarios y rozó sus narices con lentitud, logrando hacer desaparecer el ceño fruncido del alfa, quién, por más que intentó hacerse el duro, igual terminó sonriendo.

—Eso soy, ¿no? Alfa amargado—bufó.

—Por supuesto, pero eres MI alfa amargado—aclara el rubio con un pequeño tono de posesividad, dejó un besito en la nariz del castaño—, mío de mí por si no ha quedado claro. Tú eres mi alfa amargado y yo soy tu omega pervertido, ¿has notado lo sexy que me veo cuando uso tus camisas?—se mordió el labio inferior con coquetería.

Love Foolish // MinSungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora