15. Malentendidos everywhere

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Thomas Beneditt

Me disculpo con el Sr. y la Sra. Larousse, porque por mi culpa mis padres han llegado tarde y eso fue por hablar con Benja para que borrara esa foto del chat. Como no me contestaba el maldito teléfono tuve que viajar en taxi hasta su bar, que está a una hora y media para pedírselo personalmente. ¡Vaya, hombre! ¡Sí que debe ser especial! dijo él mientras cogía el móvil para borrarlo en el acto. En cuanto lo hizo tuve que volver en taxi otra vez para dirigirme al pueblo a alistarme y volver a verla. Necesitaba explicárselo. Que nada de eso ocurrió, porque lo haya querido y que ya estaba controlado.

- ¡Les presento a mi hija Megan! - dice la Sra. Larousse con una sonrisa de extremo a extremo mientras toca su hombro y está parada en la entrada de la casa

- ¡Mucho gusto! Mis padres han hablado muchísimo de ustedes - contesta. Ella está guapísima. Su falda pegada hace que sus caderas se noten más y eso me recuerda que la tuve encima. Que recorrí con mis manos su figura esbelta en aquel hotel. Me quedo clavado observándola hasta que noto que nuestras miradas se cruzan. 

- Creo que ustedes ya se conocen ¿verdad? - dice el Sr. Larousse, mientras nos señala a mí y Megan. Solo asiento sin decir nada y ella igual, pero con una mirada seria - pero creo que no te presentamos a su hija, Emma.

Caigo en una tremenda sorpresa. ¿Su hija? pienso.

-¡Así es! Ella es mi hija tiene 5 años y en octubre está por cumplir seis. Le encanta leer y es una bailarina de ballet con talento - la oigo decir súper orgullosa

Mis padres la halagan mucho por lo hermosa que es Emma. Con su cabello del mismo tono que ella, su look casual y peinado innovador que la hace ver muy juguetona.

- ¡Estoy feliz de conocerlos! - sonríe Emma mientras sujeta a Meg

Se me hace tan extraño verla con una niña... ahora que lo pienso entonces ella es... ¿casada?, me quedo helado ante ese pensamiento. Lo menos que deseo ahora es ser un rompe hogar. Mientras pienso y pienso en todas las posibilidades de por qué no está el papá de Emma aún con nosotros acompañándonos, me siento en la gran mesa de la hermosa casa. Aquella casa que mis padres querían comprar cuando la extravagante pareja decidió mudarse de ahí. Pero unos señores muy extrovertidos les ganaron la oferta y en medio de toda la sacadera de información sobre el costo de la casa y los motivos de la mudanza de la anterior pareja, aquellos señores se hicieron amigos. 

- ¿Estás trabajando, Megan? - preguntan mi padre mientras deja sus lentes en la mesa del comedor y prosigue a servirse una copa de vino

- Sí, he conseguido un trabajo en la cafetería Ciudad sin nombre - responde calmada y luego le hace una señal disimulada a su hija dándole permiso para retirarse - vuelves para la cena ¿vale? - la oigo susurrar porque estoy sentado a su lado

- ¿Piensas volver a estudiar? - pregunta mi mamá

No sé por qué están tan interesados en ella. 

- Me gustaría volver a estudiar, pero tengo que definir prioridades en cuanto a la educación de mi hija - dice muy madura ella. 

Mi madre mira a mi padre y ambos asienten con la cabeza, como si aprobaran algo sobre ella que no termino de entender. ¿Acaso la están evaluando? Observo a mi mamá serio para que pare de hacer preguntas y ella solo me guiñe el ojo. Creo que no ha entendido el mensaje.

- Y... ¿cómo así se volvieron tú y mi hijo pareja? - pregunta mi padre sin tanto rodeo

Megan escupe un poco de su vino. Se disculpa, mientras se limpia el rostro con la servilleta y mira a sus padres fijamente. Ellos pretenden no verla y siguen bebiendo. ¿Cómo se enteraron ellos? es lo que creo que Meg y yo pensamos en ese momento.

No te pertenezcoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora