"Papá, Lali y yo lo hicimos. ¿Te gusta?" Pregunta Paloma.
"Muy" dice Vico y besa a Paloma en la mejilla. Por su mirada veo que él también quiere besarme. Después de comer, Paloma le trae su regalo.
"Eres mi héroe, papá", dice.
Vico tiene lágrimas en los ojos y está muy emocionado. Abraza a Paloma más cerca de él. "Te amo cariño", dice.
Son realmente dulces. Soy mala para los regalos y al final decidí regalar un reloj a Vico.
"Lali, no tenías que hacerlo", dice.
"Debería haberlo hecho", le digo y uso su reloj. Era caro pero se lo merece.
"Me encanta, gracias" me abraza y besa.
"Hay más regalos esta noche" le susurro al oído.
"No puedo esperar", dice.
Paloma quería jugar y Vico aprovechó para besarme. Empuja su lengua en mi boca y pongo mis manos alrededor de su cuello.
"Así es como quería volver", dice y me sonrojo.
Al cabo de un rato acostamos a Paloma. Se duerme rápido porque está cansada.
"Gracias por la cena, todo estuvo perfecto. Si sigues cocinando así estaré gordo" dice Vico y me abraza.
"Me alegro que te haya gustado, sabes que me gusta cocinar, y no me importa si engordas" digo.
Vico empieza a besarme lentamente pero muy rápido se convierte en un beso apasionado. Me presiona contra la pared y siento su pene contra mis muslos.
"Vayamos a la habitación", dice sin aliento.
Tan pronto como entramos en el dormitorio, me quita el vestido. Mueve mi cabello y comienza a dejar pequeños besos por todo mi cuerpo.
"Eres hermosa, te ves increíble", dice, mirándome.
Ahuecó mi pecho y comenzó a jugar con él. Deja besos ahí y luego baja a mi estómago y continúa. Me quita las bragas lentamente y me mira a los ojos.
"Enfréntate Lali", dice, pero tengo otros planes. Con lo mucho que quiero su boca entre mis piernas hoy es su día y quiero deleitarlo.
"No" le digo y me mira con una mirada de sorpresa. "Siéntate en el sofá", digo.
Me mira con paciencia y hace lo que le digo. Se sienta y veo que el bulto en sus bragas ya está listo para mí. Me quito el sostén y suelto mis pechos. Me acerco a Vico y me siento de rodillas. Sus ojos se oscurecen cuando se da cuenta de lo que estoy planeando.
Pongo mi boca en el bulto de sus bragas y parece que Vico se está sujetando para no explotar. Sonrío y le quito las bragas. Tan pronto como se los quite su pene ya está listo.
Miro a Vico a los ojos y coloco mi boca alrededor de su pene. Empiezo a mover la boca y él cierra los ojos y sostiene un poco de mi cabello.
Su pene llena toda mi boca. Pongo mi mano alrededor de la parte inferior de su pene y muevo mi boca y mi mano al mismo tiempo. Aumento el ritmo. Al cabo de un rato me marcho.
"Termina en mi boca" digo.
Su cara está roja y su agarre en mi cabello es bastante fuerte. Sigo sacándoselo y metiéndoselo en la boca. Hago todo lo posible para que lo disfrute. Quiero que sea lo mejor que haya tenido. Después de unos minutos se corre en mi boca. Trago su semen y lamo mis labios. Me sienta encima y me besa.
"Lali, te amo", dice. "Y esa es la mejor que he tenido". Me sonrojo y me besa en el cuello.
"Te amo", dice de nuevo. "Ahora es tu turno".
Me acuesta en la cama y se acuesta encima de mí. Me mira de arriba a abajo y me sonrojo.
"¿Eres tímida ahora?" Él ríe.
"Vico, por favor, hacemos sexo" le digo sin vergüenza.
"Quiero que hagamos el amor", dice y me besa. Pasamos toda la noche haciendo el amor, sin dejarnos.
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Su Salvación
RomanceVictorio D'Alessandro, 34, es un empresario que aún llora a su esposa que falleció hace un año en un grave accidente. Lo convirtió en un hombre frío y duro para la gente, pero es cálido y cariñoso con su hija Paloma de cinco años. Su vida da un vuel...
