Unida a ti

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N: No hagas eso...- sonreía

A: Mmmm ¿Por qué? A mí me gusta -decía al tiempo que repetía el gesto y la piel de Natalia se erizaba entre sus brazos...

N: Alba...

A: Hazme tuya Nat...

N: Mi vida

A: Por favor

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Natalia la miró un momento asegurándose de que lo que Alba le pedía es lo que ella había entendido y no lo que deseaba entender.

Sonrió cuando vio la necesidad en los ojos de la enfermera y se enterneció cuando sintió su cuerpo temblar.

Alba, que se había quedado inmóvil a la espera de un movimiento por parte de Natalia, sonrió al ver aquella mirada de la pediatra y se levantó del sofá tendiéndole la mano a Natalia que la tomó entre las suyas para subir juntas a la habitación del piso superior.

Subieron despacio, en silencio... sopesando cada posibilidad y cada gesto...

Ya a los pies de la cama, Alba hundió su rostro en el cuello de Natalia y respiró su aroma impregnando sus fosas nasales con él...

N: Te quiero tanto... -decía al tiempo que la estrechaba contra su pecho...

A: Quiero besarte entera -soltó de golpe haciendo que la pediatra riera con ganas mientras Alba sumergía sus manos por debajo de su camiseta- Creo que necesito hacer esto desde nuestro... momento telefónico.

N: jajajajajaaja... yo lo necesito desde antes, pero a partir de ahí... bufff... casi me abraso mi niña...

A: Guapa... -susurró al tiempo que besaba el lóbulo de la oreja de Natalia y ésta emitía un pequeño suspiro

N: Mi amor...

Y ya sobraron las palabras.

Se fueron despojando de sus ropas lentamente y sin perder ni un sólo detalle del cuerpo que las acompañaba en ese momento. Alba temblaba cada dos por tres y Natalia intentaba mostrarse segura... una seguridad que tampoco tenía al verla ante ella de aquella manera...

La tumbó en la cama suspirando y Natalia se mordió el labio inferior pillinamente haciendo reír a la enfermera que, nerviosa, la esperaba mirándola desde abajo... Se echó sobre su cuerpo suavemente haciendo que un leve roce pasase a dejar su peso y, poco a poco, fue acaparando cada centímetro de la piel de Alba con la suya.

Besó su rostro y su cuello mientras la enfermera acariciaba su espalda y sonrió cuando ésta no pudo evitar cogerle los glúteos y apretarlos desesperadamente. Sintió la necesidad de Alba por acariciar, besar y tocar y también sintió la impotencia que tenía su niña al no saber cómo hacerlo ni por dónde empezar.

Se dio la vuelta en la cama apoyando su espalda contra ella y llamó a Alba son su dedo para que se subiera encima. Sin pensárselo dos veces, la enfermera abrió sus piernas y se sentó a horcajadas sobre su cadera haciendo coincidir sus sexos involuntariamente. Gimió al darse cuenta y Natalia sonrió ante la inocencia de Alba.

Se agachó y besó sus labios apoyando sus manos en los costados... manos que empezaron a acariciar su piel hasta perder el pudor y atrapar sus pechos con osadía al tiempo que delicadeza pasmosa... lo que hacía al momento contradictorio... al igual que sus corazones que querían ir lentos y con ternura al tiempo que apasionados y necesitados de movimientos.

Bajó por su vientre besando el ombligo de la pediatra y llegó a los huesos de su cadera, en los que se entretuvo gustosa.

Natalia la tomó de los hombros haciéndola subir hasta ella para besar su boca de nuevo y girarse nuevamente a invadir de nuevo el cuerpo de la enfermera que la recibía impaciente por sentir cosas nuevas. Y la pediatra, no se hizo de rogar, besó sus pechos, su cintura, acarició su rostro y sus brazos, y como si de un aviso se tratara, enredó sus dedos con los de Alba y apretó sus manos entrelazadas justo antes de hundir su rostro en el sexo de la enfermera que exhaló un suspiró cargado de palabras silenciosas.

EL BOSQUE // AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora