Descubriéndote // Parte 5

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El ascensor

El jueves a medio día Natalia bajaba en el ascensor dispuesta a finalizar su jornada para ir a comer con su hermana como llevaba haciendo toda la semana, a diferencia de que ese día no tenía que volver al hospital por la tarde.

En la tercera planta el ascensor abrió sus puertas dejando paso a 3 empleados más del Central. Julia, Héctor y Alba, que entraron animados al aparato.

H: Xé Natalia.... ya me dijeron lo de la cena mañana. Tengo ganas de conocer a tu hermanita, seguro que es una mina preciosa...

N: Héctor por Dios! Qué es una niña!

H: ¡Pero si yo no lo dije por ofender!!!!

J: jajajajajjajajaja

N: jejejje, no te lo tomes así... que era broma....

En ese momento el ascensor dio un bote y quedó atrapado entre dos plantas. Alba miró las puertas cerradas y luego hacia sus compañeros. Héctor se encogió de hombros y tocó el timbre de alarma.

N: joder! Y yo que estaba contenta porque ya me iba a casa

J: Bueno.... a lo mejor es una tontería y nos sacan pronto

H: A mí no me importa. Ando rodeados de tres bellezas...

J: jajajajjajaa ¡Qué argentino eres!

H: De pura cepa!!!!

Todos reían ante la situación y parecía que ninguno había perdido la calma. Sin embargo, entre tanta risa, Alba permanecía en silencio y respirando agitadamente. Debido a su quietud nadie se dio cuentan nadie excepto Natalia.

La pediatra se acercó a la enfermera que permanecía con los ojos clavados en las puertas y recostada en la pared. Al sentir su cercanía Alba se retiró unos pasos hacia el lado contrario haciendo que Natalia se preocupara más aún.

N: ¿Estás bien?

Al escuchar esas palabras Julia y Héctor dejaron de bromear y dirigieron su mirada a la enfermera que se había pegado a un rincón del ascensor lejos del resto de los ocupantes de éste.

A: Sí, Nat... perfectamente... pero necesito espacio por favor.

Natalia asintió y se mantuvo en su sitio bajo la atenta mirada de Julia y Héctor que se habían preocupado algo al ver a la enfermera tan seria y alejándose de esa manera.

J: No pasa nada Alba, nos sacarán enseguida.

A: Lo sé -forzó una sonrisa- es sólo que no me gustan los espacios cerrados. Pero estoy bien.

Natalia seguía observando la cara de Alba. A ratos parecía serena, pero, en otros momentos, pequeños atisbos de angustia se reflejaban en sus ojos.

Media hora después Héctor y Julia seguían charlando sentados en el suelo mientras Natalia y Alba permanecían de pie. Una callada preocupada por la otra y Alba pensando en mil cosas diferentes para alejar fantasmas del pasado de su cabeza.

Una hora y seguían allí metidos. Natalia, al final, se había sentado con Julia y Héctor pero Alba permanecía de pie. casi no se había movido desde que el ascensor paró entre aquellos dos pisos.

Por fin, una rendija de luz se abrió entre las puertas. La cabeza de un bombero les indicó que todo estaba bien, que en un rato más los técnicos conseguirían que el ascensor volviese a funcionar. Natalia pidió que avisasen a su hermana para que no se asustara por su tardanza y África le indicó que Elena había ido al hospital buscándola y que la estaba esperando en la sala de médicos, que estaba bien. Después, Carlos se asomó al ascensor.

EL BOSQUE // AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora