¿Cómo puede una persona controlar sus sentimientos? ¿Existirá la manera de manejar las emociones que te desbordan y te hacen sentir como en una montaña rusa?
Me encantaría conocer la respuesta a esas preguntas que desde hace un mes me atormenta.
Abrir los ojos y verla a ella... Ese instante en el que soy incapaz de controlar la sonrisa tonta que se me dibuja en los labios.
Es que incluso ver su mensaje de buenos días nada más despertar... No es solo cuestión de su presencia física...
Ella se ha adueñado de mí. Es la razón de mis suspiros y sonrisas.
¿Qué si me doy cuenta ahora? No. Llevo siendo consciente de ello desde el primer día... pero esta mañana ha resultado ser el punto de inflexión...
He abierto los ojos completamente desubicada, he sentido un peso sobre mi cuerpo y no niego que me he asustado como nunca... Hasta que recordé.
Recordé que estoy en Ibiza, y no solo en Ibiza, estaba en su cama, con su cuerpo desnudo sobre el mío. Habíamos dormido juntas en aquella isla después de una maravillosa noche de sexo...
No era la primera vez que lo hacíamos, ya había despertado a su lado alguna que otra mañana... Pero ninguna como esta
No sé si fue sentirme desinhibida, sabiendo y siendo consciente de que ahora sería innegable la situación y que no me importase lo más mínimo.
Tampoco sé si fue quizá aquel "Te quiero" que pronunciaron sus labios antes de caer rendida entre mis brazos, o la forma en la que la yema de sus dedos había mimado cada rincón de mi piel a base de suaves caricias...
No quería romper aquél maravilloso momento, pero al ver la hora en el reloj de pared frente a la cama, supe que debía hacerlo
Ahora, la pregunta era... ¿Me iba sin despertarla y dejándola descansar un poco más? O... ¿La despertaba entre besos para despedirme y poder cambiarme y prepararme para la mañana que nos esperaba.
La primera opción ya ocurrió una vez y sobra decir que no me arriesgo a repetirla... Así que despertarla entre besos y caricias acababa de convertirse en realidad
-Amor...- susurré sobre su pelo antes de dejar algunos besos por la zona –Va... despierta, que me tengo que ir- repetí mientras mis manos acariciaban su espalda
-Mhh- Un quejido, casi como un sollozo de súplica, salió de sus labios haciéndome sonreír por inercia
-Va Mimi, las chicas nos estarán esperando para desayunar...- insistí haciendo de mis caricias, suaves toques sobre su piel
-Que pesadas- bufó removiéndose sobre mi pecho y buscando una postura más cómoda
-Eh, eh... no te acomodes, que me tengo que ir- sonreí enternecida al ver como un adorable puchero se dibujaba en sus labios
-¿Me das un beso antes de irte?- casi suplicó mientras se aferraba más a mi cuerpo
-Si me sueltas y me dejas irme, sí- Sonreí
Uno... y quizá quince besos, fueron los que le di antes de salir de la cama para vestirme y correr a mi habitación suplicando que Saydi, con quien la compartía, aún durmiera o ya se hubiera marchado
-¿Qué tal el polvo?- La voz de Saydi me sorprendió nada más entrar en la habitación que compartíamos, parece ser que no iba a tener suerte.
Decidí mantener el silencio, pues evidentemente no respondería a aquella pregunta
-Tengo muchas preguntas y me las vas a responder una a una- con su dedo índice apuntándome al pecho a modo de amenaza, la morena se acercó hasta quedar a escasos metros de mí.
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