Tratando de mantener la compostura y aparentar la mayor calma posible, me dirigí hacia el baño que Mimi me acababa de señalar.
No miré hacia atrás, tan solo mantuve la vista al frente tratando de coordinar mis pasos, tarea que comenzaba a dificultárseme.
Estaba nerviosa. Esos nervios que te anulan los sentidos, esos que te vuelcan el corazón hasta perderse algún latido.
Así estaba yo con tan solo un leve tonteo con aquella diosa griega.
Al llegar a la puerta del baño, me permití tomar una gran bocanada de aire tratando de controlarme.
Entré en aquél baño aparentando la tranquilidad que no habitaba mi cuerpo. Caminé hasta quedar frente a uno de los lavabos y me miré frente al espejo.
La verdad es que no lucía nada mal. Claro que, comparada con algunas de las increíbles mujeres en aquella fiesta, no les llegaba ni a los talones.
Me acomodé un poco la coleta alta que llevaba, retoqué levemente el labial sobre mis labios y ajusté el vestido sobre mi cuerpo. Todo esto sin quitar ojo a mi reflejo.
Fue por eso que no la vi entrar, ni siquiera la vi acercarse a mí, solo pude verla cuando se colocó tras de mí y su escultural figura se reflejó ante mis ojos.
Joder, que poder trasmitía... Su rostro, sus posturas... Irradiaba poderío y sensualidad por cada poro de su piel.
A través del espejo, su mirada y la mía se encontraron. Eran fuego, intensidad, pasión...
Sus manos se posaron con sutileza sobre mis caderas, siendo un leve roce de su piel contra la tela del vestido que comenzaba a sobrarme.
No sé qué tenía aquella chica, no sé cómo era capaz de ponerme así... Solo sé que necesitaba sentirla cada vez más.
Sus ojos se separaron de los míos a través del espejo. Giró levemente su cabeza a ambos lados, comprobando que estábamos solas en aquél baño.
Entonces sonrió. Sonrió de esa manera que comenzaba a hacer estragos en mi cuerpo.
El agarre de sus manos sobre mis caderas se afianzó, apretando la yema de sus dedos sobre mi piel cubierta por la, ya incómoda, tela.
-El vestido te queda de escándalo pero me muero de ganas de verte sin él- Un escalofrío recorrió cada rincón de mi cuerpo al sentir su aliento sobre mi oído. Susurró de la manera más jodidamente sexy aquellas palabras que acababan de derretirme
-Vas un poco lanzada tú ¿No?- No sé cómo logré articular palabra en la situación en la que me encontraba, pero fue casi automático
-Es que me llevas provocando toda la noche...- susurró de nuevo, pero esta vez dando un repaso a mi cuerpo a través del espejo.
-¿Yo?- He de decir que me pilló por sorpresa, ni siquiera me había percatado de haber hecho nada para provocarla
-Sí, la manera en la que te llevas moviendo toda la noche... me tiene mala- Creo que jamás había conocido a alguien tan directa. Normalmente solía ser yo quién actuase así, pero esta chica me estaba desmontando.
-¿Te ha gustado lo que has visto?- Al terminar de formular mi pregunta con descarada sensualidad, giré sobre mi cuerpo hasta quedar frente a ella.
Su sonrisa se agrandó y con sutileza se pegó un poco más a mi cuerpo, dejando mi espalda pegada al mármol del lavabo y mi pecho a escasos milímetros de colisionar con el suyo.
Ahora sí, cara a cara, el ambiente comenzaba a tornarse mucho más intenso.
-Ha estado bien... pero creo que podría estar mejor- su respuesta fue inesperada, tenía el mismo aire sensual que el resto de la conversación, pero no fui capaz de entenderlo como ella quiso expresarlo
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