Poesía 4: Miel escarlata

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Tus ojos, esas perlas blanquecinas
Ópalos suaves cristalinos, ellos
Entre mil diferentes  los más bellos
Luceros claros como  nieve fina

Solo tú mi muñeca parisina
Frágil inmaculada rosa aquello
Soplos delicados con su destello
Recobre la colora nochedina

Esos mares de miel embravecidos
Embaucadores de mi alma soñada
Diamantes bañados en el olvido

Esas canicas sol naciente aguadas
Regaladas por Neruda han sido
Para siempre en mi memoria guardadas

Ensoñaciones del duende de Sevilla©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora