Para Odette

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Para Odette

¿Por qué tus ojos son tan misteriosos?
Esa perfección casi cónica que crea el destello y da pie a la lumbre en una oscuridad remota
¿Por qué un color tan claro?
¿Por qué no tan oscuro?

Odette, tu sonrisa es como un paraíso nuevo descubierto por primera vez,
Como una maravilla efímera que atraviesa corazones con su estela,
¿Por qué unos brazos tan finos, Odette?
¿Por qué unos brazos tan blancos, tan enhiestos, tan débiles?
Manos de nácar y la nada en mi espalda, dibujando soles, dibujando horizontes inalcanzables

Odette, toda tú eres imperfecta
Tienes esa clase de perfil desorientado, confuso, sencillo, rectilíneo, curvado, denostado, doblado y pervertido,
capaz de abrir puertas donde nunca hubo ventanas
Tienes esa nariz oronda, abierta, aplastada, puntiaguda y risueña que inhala y exhala mi aroma,
que tienta al deseo de mi niño interior para jugar con tus cabellos desordenados

Odette, tú eres perfecta
Tienes esas rizadas, negras, profundas y prominentes pestañas de aspecto reprimido aunque carismático
Tienes esos suaves, salvajes, sensuales y rojizos labios roba almas,
que succionan mis pensamientos con el solo eco de un beso en mi garganta
asfixiando a ese niño que antes jugaba y dejando salir al adulto amante, del te quiero eternamente

Odette, fuiste mi llama en la oscuridad
fuiste luz y fuiste nombre,
exististe en mis entrañas y me robaste lo que me quedaba de intestino,
con esos nevios de los que nacían mariposas
con esos latidos que erupcionaban produciendo llagas imborrables

Odette tú fuiste un error, no cometido
enamorarme fue el pecado
y en tu ventana cuelgo como un trofeo arrepentido
una mera silueta, sombra que divaga sin saber a donde ir

Odette tú fuiste el terror
mis miedos más profundos y mis pesadillas más sinceras
fuiste mi sufrimiento, fuistes mi amor
fuistes mi primer beso, llegaste a ser mi perdición

Odette tú, que ya no me escuchas
fuiste el reloj que no tenía aguja pequeña
convertiste mi sed en desidia y muero internamente con cada pelo que mis dedos desordenan

Odette, tú, has sido mi destrucción
Mi interior nacía, florecía, vivía
y a la vez decaía, desfallecía, olvidaba y fenecía

Odette, eres un caos con orden impropio
Ya no tengo voluntad, tú eres la dueña
mi corazón está en tus manos inocente, incrédulo
ya no hay escalera que me lleve a un botón de reinicio

¿Por qué me llamastes? Si no tenía teléfono
Yo no pedí un amor de cuento y de fantasía
no quería historias interminables
no quería guerras de pasión desenfrenada
yo vivía únicamente para servir a la nada

¿Por qué me escribistes? Si no quedaba tinta en el bolígrafo
Yo no pedí una confesión sincera
no pedí tu abrazo
ni el calor de tu llama
yo dormía en la soledad del que cesa en su búsqueda

Odette, no hay camino, lo has borrado con tus mentiras,
no hay forma de regresar a un beso imparcial en un segundo sin importancia
me tiemblan los dedos con tu recuerdo,
Parkinson para ti Odette
Es mi forma de decirte en el lenguaje de los mudos que te amo con cada fibra de mi ser

¿Por qué nunca escuchaste?
Te limitaste a perder
tratando de sujetar las tristes cejas que tanto te pesaban
tratando de sostener mi corazón para que no cayera al vacío, perdido, solitario y sin brújula que le indique tu camino

Odette, no puedo continuar
no puedo engañarme a mí mismo con la figura de un reflejo en el espejo
ya no tienes brazos a los que poder agarrarme
ya no tengo piernas para caminar, tú las paralizaste

Odette, no me quedan lágrimas
puedo ceder a la vejez, la guerra ha terminado
mi corazón puede dormir sin depender de tu recuerdo
mi mente ya no consigue imaginarte, ya no puedo describirte

Odette, mi vida
fuiste un suspiro entre mis dedos, cálido, cariñoso y glacial,
en tu muerte no hubo lloros, nadie fue testigo del culpable

Recuerdo cuando me dijiste que nunca te separarías de mi lado, Odette
cada día me persigues, cada día me acechas y yo te busco en cada esquina de mi habitación
no he asimilado que ya te has ido, nunca asimilaré que estás conmigo sin estar y que tu alma nunca me ha pertenecido

Estoy llorando, Odette, pero sin sentirme culpable del todo
la mina ha explotado las flores de tu juventud y ahora te sostengo entre mis brazos sintiendo como tu espada me atraviesa
¿Por qué vinistes a buscarme? Si yo no quería verte
Una bomba, un frenesí situacional y la muerte que me persigue, que te persigue

¿Por qué vino la muerte si nadie le dio una dirección?
¿Quién le indicó el camino? ¿Quién la guió?
¿Quién marcó tu destino? ¿Quién lo grabó?

Odette, yo fui el escritor de tu lápida
cada lágrima cuenta por dos vidas a tu lado y me desata
¿Por qué te quise? ¿Por qué te encontré? Con lo bien que te habías escondido
Ahora no puedo irme, no puedo encontrarte y no puedo querer, porque he olvidado cómo se ama

Ensoñaciones del duende de Sevilla©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora