Despertó a la mañana siguiente con aquel sentimiento pesado en su cuerpo, recordándole lo mal que se había portado con él mismo el último fin de semana. Se tumbó boca arriba percatándose del aroma de un perfume que no era el suyo y de que su pijama se había convertido en una camiseta y unos pantalones de chándal.
Entonces fue cuando lo recordó todo y sonrió como un niño mientras en su piel se volvía a sentir el tacto del mayor por cada rincón.
Rememoró cómo, después de haberse besado en la bañera, Jimin le había secado y cambiado mientras él apenas se tenía en pie por haberse maltratado físicamente. Le había ayudado a subir por el ascensor y se había quedado en su cuarto con él, acostado en su cama.
Se sintió decepcionado por no tenerle como primera visión cuando sus ojos se abrieron un par de minutos atrás, pero todas las palabras de Jimin de la noche anterior hicieron que se olvidase de aquello.
Dio vueltas en la cama un rato disfrutando del olor que su vecino había dejado allí. Se acordó de cómo estuvo haciéndole caricias en la espalda hasta que se quedó dormido, y no había sentido nada más hasta que despertó esa mañana.
Volvió a sonreír como un tonto. Aquello se sentía bien, ojalá hubiese tenido el coraje y la fuerza de abrazarle la noche anterior.
Se puso en pie sin ganas de nada buscando su móvil, el cual no estaba por ningún lado. No recordaba dónde lo había dejado, y encima estaba apagado. Maravilloso, se dijo a sí mismo.
Se rindió fácilmente y se lavó la cara cuando entró en su baño. Ahora su reflejo se sentía diferente, sabiendo que Jimin había tocado con sus dedos cada parte de su piel. Luego pasaría por su apartamento a darle las gracias, pensó.
Bajó las escaleras una vez despejado, pero creyó que seguía dormido cuando llegó a la planta principal. Su salón y comedor estaban completamente limpios, no quedaba una sola huella de la suciedad ni basura que había dejado el fin de semana esparcida por toda la casa.
Se frotó los ojos incrédulo ante aquello comprobando que no estaba dormido y que era real. Definitivamente Park Jimin era un ángel. Encima había aromatizado las salas con un par de inciensos encendidos que descansaban en la mesa del pasillo.
¿Qué había hecho bien para merecer a aquel chico en su vida?
Anduvo perezoso bajo el efecto del olor del incienso hasta llegar a la cocina. Tenía hambre después de lo vacío que había dejado su estómago la noche anterior.
Empujó las puertas correderas de la cocina y su corazón se detuvo por unos instantes. Su ángel no se había marchado a su apartamento arrepentido por lo que había pasado. Jimin seguía allí, preparando algo en la encimera, donde tampoco había ni rastro de la basura de los días anteriores.
El rubio se giró ante el ruido de la puerta y le sonrió cálidamente. Vestía un delantal y estaba ocupado en preparar una masa en un bol entre sus manos.
- Buenos días, Jeon.
- Buenos días...
Jungkook se acercó a él tímido, sin saber muy bien cómo actuar. Normalmente echaba a las personas con las que se acostaba tan pronto como acababa de tener sexo con ellas, y estaba acostumbrado a amanecer solo con sus pensamientos.
Pero aquello iba incluso más allá. La experiencia vivida con Jimin iba mucho más allá que puro sexo.
- ¿Has dormido bien? - Le preguntó naturalmente mientras volvía la mirada a su masa y le daba vueltas con una varilla manual. Demasiado doméstico.
- Ehhh sí... Sí, sí. Muy bien hyung. Ehhh... - Jimin lo miró confuso, el pequeño estaba actuando rarísimo. - Creí que te habías marchado. - Se sinceró mirando a sus pies vergonzoso.
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LIE TO ME ☆ JIKOOK
FanfictionJimin se muda a Seúl por orden de su padre millonario y tiene que convivir con su vecino molesto y caliente al que le encanta colarse en su piso. ¿Qué pasará cuando Jungkook decida que su próxima presa sea su nuevo y tímido vecino? " TE HE PREGUNTA...