CAPÍTULO 19 - 볼링

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Una semana después, Jungkook estaba preparándose para ir con Jimin a la bolera. Acababa de salir de la ducha y se vestía rápidamente sabiendo que el rubio odiaba la impuntualidad y estaría en el pasillo esperando desde hace cinco minutos, como mínimo. Se había entretenido jugando de nuevo.

Esos últimos días solía hacerlo en casa de su vecino, su televisión era un poco más pequeña, pero merecía la pena si podía ver la cara enfadada de Jimin al perder. Era realmente adorable, pensaba el menor.

Entraba y salía del departamento de Jimin como si fuese el suyo propio. Después de que los primeros días esperase a que le abriese la puerta, se había cansado y directamente se colaba a cada rato con las llaves que le había regalado el señor Park hace años.

Jimin de vez en cuando se sorprendía por verle por allí cuando no se lo esperaba, le bufaba un rato y luego dejaba de quejarse para disfrutar de la compañía del  pequeño. Al final le estaba agradando aquella situación, no tener que estar solo en navidades era mejor de lo que pensaba. Cenaban juntos y pasaban hasta rato en el gimnasio a la vez, descubriendo que no eran tan grandes sus diferencias.

Todas las noches Jungkook se despedía por su ventana mirando hacia la de Jimin mientras este, sentado en su cama mientras leía un libro, disfrutaba de la vista y de cómo la luz del moreno se apagaba después de opacar sus cristales.

Nunca habría pensado que Jungkook se fuese a tomar la molestia de tener tantos detalles con él. De vez en cuando tenía sus arrebatos de soberbia, pero parecían haber disminuido al no tener que aparentar delante de todo el mundo.

Jungkook escuchó sonar su móvil y se acercó pensando que la llamada provendría de su vecino, quien estaría ya de color morado por esperar durante tanto rato. Pero se equivocó.

- Hey, - Descolgó y saludó sorprendido. - Creí que estabas de vacaciones en Tailandia.

- Claro que lo estoy, Jungkook-ah.  - Rió la voz al otro lado de la línea.

- ¿Entonces qué mosca te ha picado? ¿No te hacen demasiado caso por allí Seonghwa? - Todo con el otro muchacho era una especie de lucha.

- Oh pequeño, - Respondió el otro joven. - claro que no, no me pueden tratar mejor. - Una sonrisa altiva se le escapó entre sus palabras. - Pero llamaba para ver que tal te iba a ti. Para ver si a ti que te hace tanto caso.

- Tsss. - Chistó Jungkook molesto. - Ni aun en vacaciones dejas de molestar. ¿Quién te crees que soy hyung? Está todo controlado. - Sonrió soberbio. - Claro que me hace caso.

- No te creo. - Rió el mayor.

- Está coladito por mi. - Aclaró.

- No puedo esperar a verlo. - Contraataco incrédulo Seonghwa. - Son solo un par de semanas de ventaja, no te motives enano. Suerte.

- No la necesito. Es mío Seonghwa, no tengo que repetírtelo.

Jungkook colgó molesto antes de escuchar la risa de su amigo al otro lado del móvil. Acabo de vestirse y se echó su perfume favorito antes de salir de su habitación. Bajó las escaleras rápidamente y abrió su puerta después de colocarse la camisa blanca que llevaba, encontrando tal y como esperaba, a su vecino al otro lado del pasillo.

Jimin le sonrió, con aquel rostro angelical y aquel cabello brillante e impoluto. Con su outfit de niño bueno y su móvil entre las manos, con el que jugaba nervioso.

Jungkook sintió un pinchazo en su interior recordando la conversación que acababa de tener cuando vio a Jimin sonreír. Trató de apartarlo de su mente. Iba a pasarlo bien con Jimin aquel día. Luego ya pensaría en lo demás.

LIE TO ME ☆ JIKOOKDonde viven las historias. Descúbrelo ahora