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Salieron los dos de la casa para despedirse

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Salieron los dos de la casa para despedirse.

—¿Estarán bien?—le preguntó el chico tomando de la mano a la castaña—Se veían rígidos por la mención de su madre.

—La bruja tiene problemas mentales... Sólo no quiero que trate de llevarse a Usagi—respondió para luego sonreír—Cambiando de tema, después de mi horario de trabajo tengo pensado ir a ver tu tienda de motocicletas.

Shinichiro palideció al oír lo que dijo; le gustaba la idea que lo fuera a ver por su cuenta, pero tenía un desastre en la tienda, nunca le había dado tanta importancia pero estaba vez limpiaria hasta el techo hasta que todo quedará brillando.

—Me parece bien, te estaré esperando—contestó sudando frío.

—Pero dime donde es, por que yo no se—le daba un poco de risa ver su adorable torpeza.

—Ah si—exclamó sacando su celular para escribir la dirección y mandarla—Listo—asintió varias veces con la cabeza.

Por la mente de Shinichiro pasaban muchas cosas a la vez, como por ejemplo: si lo de anoche podía considerarse como inicio de una relación o debía preguntarle directamente que eran, si tenía el permiso de poder besarla como despedida, talvez pagarle los preservativos, pedirle perdón por haber dejado marcas en su piel aunque él también las tenía en su espalda, y otras cosas más que las mantenía en la punta de su lengua encerradas.

¡No quería que ella lo viera como si fuera una cosa de solo una noche y desapareciera!

—Estas pensando demaciado—mencionó la fémina pegando su pecho contra el del más alto—¿Qué te perturba?

Le iba a preguntar si formalizaban una relación como pareja, pero pensaba que no era el momento indicado, quería hacerlo bien y preparar algo especial, le pediría ayuda a un amigo.

—El shampoo.. ¿Qué marca es?—fue lo primero que se le ocurrió.

—Pues lo compre en el área de bebés, realmente es el de mi hermana por que se acabó el que usaba—respiro el olor impregnado en el cuello del peli negro que tenso—Tenemos aroma de bebé.

Oh, su sonrisa.

Le fascinaba esas sonrisa.

De hecho a los dos les gustaba sus sonrisas, que curioso.

Con delicadeza tomó su cara en sus manos y beso sus labios sin pensarlo, siendo correspondido por la chica de inmediato, algo lento para que fuera duradero o se sintiera eterno, se separó acomodando los mechones de su cabello castaño detrás de su oreja.

—Que buena despedida—murmuro la contraria gustosa—¿Me das otro besito?

Y como negarse, Shinichiro le dio otro beso pero un poco más corto.

—También hueles a perfume de bebé—le comentó pegando sus frentes.

—Los bebés huelen bien.

𝐓𝐡𝐞 𝐤𝐢𝐧𝐠 || 𝘚𝘩𝘪𝘯𝘪𝘤𝘩𝘪𝘳𝘰 𝘚𝘢𝘯𝘰 ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora