treinta y uno

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Kim TaeHyung.

Sus esponjosos labios se movían junto a los míos con sincronía y calma, como si quisiera demostrarme que está dispuesto a llevar las cosas con calma.

Mis manos fueron a su cintura y una de las suyas estaba en mi hombro mientras la otra permanecía en mi mejilla. Mi corazón se movía frenéticamente, tenía miedo de que él se de cuenta lo que causaba en mí por un simple beso.

Estaba seguro de que no me olvidaría nunca este beso, a pesar de que a mí mente llegó el pensamiento de que me besó porque está borracho y piensa que soy otra persona, decidí olvidar eso y continuar con el beso.

Tampoco me importó mucho el hecho de que estábamos frente a unas cuantas personas, seguramente estaban igual de ebrias que JiMin, y si no lo estaban me daba igual, estaba disfrutando el beso con el pelinegro.

Sentí su hábil lengua pedir permiso a mi boca para entrar, y claro que se lo cedí, para después también hacer lo mismo yo recibiendo su permiso. Su lengua tenía un leve gusto a vodka con jugo, pero no le dí importancia a eso y acerqué su cuerpo al mío.

Perdón Mackenzie, pero los besos de JiMin son mucho mejores que los tuyos.

Luego de unos segundos se separó, no sin antes dejar una leve mordida en mi labio interior causando que suelte un leve jadeo. Sentía mis labios fríos ante la ausencia de los suyos, quería que vuelva a pegarlos a los míos y besarnos hasta que nos cansemos.

⎯ ¿Puedo decirte algo?⎯ preguntó llevando su mano a mi nuca para jugar con mi cabello. Yo asentí perdido en esas caricias y en los sentimientos encontrados que tenía.⎯ Estoy tan borracho que puedo caerme dormido en este momento, pero el beso y tu confesión no lo olvidaré nunca porque es algo que estoy esperando desde hace semanas.⎯ sonrió juntando su frente con la mía, yo sonreí de igual manera.⎯ Mañana hablamos bien del tema de lo que vamos a hacer, lo único que sé ahora es que quiero besarte hasta que se me desgasten los labios.

(...)

⎯ ¡Y nos besamos toda la noche! ¡Y, y, y!⎯ exclamé feliz. Sentía que estaba saltando entre nubes o algo así.

JiMin y yo ayer nos fuimos a un salón apartados de todos para estar más tranquilos, y sí, estuvimos besándonos mucho. Tanto que hasta tengo una marca en mi cuello porque, según él, tenía que marcarme para que nadie más me vea, porque soy suyo.

Las cosas hubieran pasado a más si yo no lo hubiera detenido. No voy a mentir que tal vez un poco de ganas tenía, pero era mayor el miedo por nunca haber hecho eso y aparte de que él estaba borracho, no sabía si verdaderamente quería o al otro día podría tomarlo como un abuso sexual porque no estaba en sus cinco sentidos.

A eso de las cuatro de la mañana llamé a JungKook para que vayan a buscarnos ya que una de sus hermanas estaba desmayada en el patio trasero, JiMin había vomitado todo el alcohol que había tomado y la otra hermana Jeon estaba delirando mientras hablaba sola pensando que estaba con Scarlett Johansson.

Así que sí, yo era el único sobrio.

JungKook se había llevado a su primo a su casa ya que él quería, literalmente, violarme. Y ni Mackenzie, JungKook o yo lo íbamos a permitir. JiMin hasta lloró cuando su primo lo metió en el auto.

Ahora me encontraba en la casa de mi mejor amiga contándole mi espectacular noche. Ella estaba sentada en el sillón tomando un café mientras yo caminaba de acá para allá recordando cada detalle.

Parecía alguna clase de princesa que se ponía contenta porque el príncipe le daría su final feliz pero no me importaba. Tenía una sonrisa de oreja a oreja y ansiaba que llegue el lunes para ver a JiMin y hablar con seriedad del tema.

Noona| kth.✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora