-¿Y que paso después?
Interroga curiosa la mujer que durante todo nuestro relato nos miraba atenta y se emocionaba con cada fragmento de nuestra historia.
Yo miré a Salvador y los dos nos encontramos en una mirada intensa y profunda.
La mujer estaba ansiosa. Ella sin dudas quería saber que había pasado en nuestra vida.
Y nosotros....nosotros sonreímos al recordarlo.
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Pov Genobeba
Después de aquel día muchas cosas sucedieron. Volver a la vida cotidiana y enfrentar una nueva relación.
No fue fácil...a menudo nos enfadamos por tonterías, yo me puse celosa de mujeres que no eran nada en su vida y él tuvo que lidiar con mis demonios más terribles.
Nos costó entendernos, adaptarnos, confiar al máximo el uno en el otro.
Pero también nació amor...
Con el paso de los días el sentimiento que ya estaba plantado en mi corazón hecho raíces fuertes y creció de forma increíble. Hasta llegar a lugares inimaginables.
Dos años después decidimos viajar. Conocer el mundo juntos, visitar ciudades, descubrir culturas y explorar nuestros propios límites.
Y cuando nuestro viaje acabó, decidimos instalarnos en España.
Ahí compramos una casa preciosa y lo que vino después fue una maravilla.
Nos casamos, y un mes después ...así, por sorpresa y sin planearlo descubrimos que estaba esperando un bebé.
Suena loco, y quizás muchos no lo entiendan...pero juntos sacamos nuestras heridas a respirar y cicatrizamos y sobre nuestras cicatrices construimos un mundo incluso mejor.
Un mundo nuestro, un mundo sin dolor, sin miedos, sin rencores...
Un mundo en el que yo había dejado de tener...
Heridas en el alma.
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Pov Salvador
La curiosa periodista recogió sus cosas y abandono nuestra casa después de darnos las gracias. Había sido hermoso recordarlo todo.
Pero recordar siempre trae a relucir viejas memorias olvidadas.
Genobeba la acompaño a la puerta y yo me quede ahí...mirando la sala de nuestro hogar como un campeón que mira su mayor trofeo con orgullo.
Me puse en pie y camine a una de las ventanas.
Y mirando el mar pensé en el pasado.
Pensé en mi hijo de diez años que en ese momento estaba en la escuela y que de seguro estaba por llegar. Con sus rizos rubios y sus ojos azules. Alborotando todo a su alrededor con esa inyección de energía que nunca lo abandonaba.
Pensé en mi hija...mi niña de cuatro años, con su cabello largo y castaño y sus ojos color avellana. Mi princesita hermosa que desde que llegó al mundo atrapo mi corazón en un puño para no dejarlo escapar jamás.
-¿Qué piensas amor?
Interrogó Genobeba abrazando mi cintura desde la espalda.
-Pensaba en lo hermosa que te veías ese día.
-¿Qué día amor?
-El día que nos conocimos—sonrei de medio lado y acaricié sus manos sobre mi abdomen—En ese momento jamás me imaginé que un café me cambiaría la vida.
Ella beso mi espalda y se quedó ahí quieta.
Y yo...que de repente no dejaba de pensar en el pesado suspiré.
Porque claro, no se podía recordar el pasado y no pensar en lo malo.
No pensar en Olivia, no pensar en el miedo, en la tristeza...no pensar que aunque después mi vida se volvió maravillosa...
Genobeba y yo habíamos recorrido un largo camino para sanar...nuestras heridas del alma.
-Salvador...
Dijo ella y yo me sobresalté...pues casi me había perdido en mis recuerdos.
-Si cariño.
Ella volvió a besar mi espalda.
-Te amo.
Y así sin más esa pequeña rubia barrio todos los pensamientos de mi cerebro y me obligó a recordar lo más importante...que después de todo el camino recorrido, yo había llegado a un punto casi mágico.
Había hallado mi lugar en el mundo.
A su lado...
-Yo también te amo mi pequeña rubia...mi niña hermosa...
Y así...desde la ventana vimos el atardecer. Abrazados y juntos. Y así estaríamos por el resto de nuestras vidas.
Y esa era una de las pocas certezas que yo había tenido jamás.
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Heridas Del Alma
RomanceSalvador Hell y Genobeba Rosindwl son dos personas que sin saber como ni cuando se verán envueltos en una mentira bastante real. Genobeba tenia un problema gigante y estaba desesperada por encontrar la solución. Salvador estaba en un apuro y no sab...
