Leo se vistió para la ocasión con un traje negro y una camisa en tonos verdes, era la presentación del proyecto y quería verse guapo. Estuvo a horario como siempre lo hacía, se dirigió al bar para tomar algo mientras esperaba a Max, que pronto llegaría. Ya lo extrañaba, aunque la noche anterior la habían pasado juntos. En todo el día no tuvo ninguna noticia de él, de seguro porque estaba nervioso por la reunión, a Max nunca le habían gustado esas cosas.
Se reunió con unos compañeros, y mientras charlaban a gusto, sintió que alguien lo observaba. Su jefa Rena, levantó la mano, haciendo una seña y todos voltearon hacia la puerta. Ahí estaba Max, todo divino en su traje azul marino. Tanto fue su asombro que ni se fijo en la mujer que traía de la mano.
- Buenas noches- dijo Max, y evitando mi mirada, señaló a la muchacha que tenía del brazo y aclaró- Ella es Lea, mi novia.
Todos saludaron con gusto a la rubia, incluso el mismo Leo lo hizo. Jamás alguien se habría dado cuenta del dolor que sentía en ese momento. El hombre que tanto amaba acababa de presentarle a su novia. Pero nunca dejaría que alguien lo supiera. Leo era del tipo al que no le gustaba que lo vieran mal. Su orgullo era ante todo. Pasaron los minutos y aún tenía la mirada perdida. Hasta que su jefa los tomó a ambos de la mano y los sacó para recordarles lo que tenían que decir en el escenario.
Subieron, hablaron y recibieron los halagos. Lo ayudaron a bajar, pues Leo no se veía muy bien. Fue al baño, y Max lo siguió:
- ¿Estas bien?- Exclamó el mayor en tono preocupado.
- ¿Me estas jodiendo? ¡Acabas de presentar a tu novia! Y anoche dormiste en mi cama ¿Cómo crees que estoy?- dijo en un tono bastante exaltado.
- ¿Es en serio? Pero fuiste tú el que dijo que era solo sexo. Además ¿Qué pensabas? ¡Los dos somos hombres Leo! No puede haber nada entre nosotros. ¿Acaso pensaste que era gay?
Y eso fue lo que rompió su corazón, no el hecho de que lo engañó con una mujer, ni la idea de que su relación era solo sexo. Sino que ese estúpido le había mentido tanto, que cuando lo tuvo debajo de él, había creído que toda su fachada de macho heterosexual se había ido. Pero no. Max aún no quería darse cuenta. Y si era tan tonto para creer que era menos por su orientación sexual. Obviamente no se lo merecía. Respiró profundo, se miró al espejo y se acomodó el cabello, dispuesto a ganar la batalla como sea. Jamás dejaría que ese patán se vuelva a burlar de él.
- Perdón, me había olvidado que eres hetero, Maxin- y sonrío- Tienes razón, lo nuestro fue sexo y ¿Sabes qué? Tu novia es hermosa. Debe estar encantada contigo. De seguro cuando están juntos, gime tan fuerte, como cuando tú tenías mi pene en tu culo heterosexual.
Ante la respuesta Max no pudo decir nada por lo que Leo aprovechó para salir. Dándole una nalgada a su amigo. Apuró el paso. Pronto esa fachada de “estoy súper bien" se rompería y no quería que nadie lo viera. Se despidió como pudo alegando que se sintió mal. Llegó a su casa y por fin se desmoronó, lloró, gritó, golpeó su cabeza, pataleó hasta que se quedó dormido.
Al día siguiente, se despertó y se convenció de que Max no se merecía sus lagrimas. Y que no volvería a confiar en ningún hombre.
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Simplemente amor BL
RomanceLeo ganó una beca para realizar un doctorado en en extranjero. Pero su vida ha sufrido un gran cambio, se enamoró de su amigo Max, quien le rompió el corazón. ¿Conocerá un nuevo amor?¿Max volverá arrepentido?